Sin expectaciones, ni aciertos. Sin juzgarme a mí mismo ni mis desviaciones mentales, ni mi amor por lo punky, pero sí por el camuflaje. Ese que perjudica al mundo entero y los vuelve tontos y vagos. La gente no sabe guardar secretos. Escupo con asco al recordar mi pasado. Te escupiría con cariño al verte cara a cara. No eres ni mi hija ni mi sobrina, así que aparta de mi camino, niño deforme. No quiero nada de ti, ni siquiera tu atención, talento, ni cariño. ¿Es que cuándo lo vas a puto entender? No quiero nada de nadie, porque nunca he recibido nada de nadie. Y no lo digo llorando como un puto crío, lo digo serio, con los ojos muertos y los labios secos de fumarme tu alma a cada cigarro que me eché en tu compañía. No me arde el recuerdo, me arde haber sido humano, como esa estúpida canción de un alien y y una estación de trenes, ¿qué, quieres que llore? Pues lloraré, pero nunca sabrás cuánto lo echaba de menos. ¿Qué quieres que de verdad llore por todo lo que he vivido? ¿Qué quieres, acaso, A*, quieres verme llorar? Lloraré, pero te advierto de antemano que lo que saldrá de mí no será humo, sino cianuro en polvo. Y en mis lágrimas de impotencia y decepción, dolor y abuso sólo habrá un concepto clave: estrés postraumático.
¿Quieres que de verdad me abra más, que te explique algo que ya conoces? Soy una persona complicada, no me importa absolutamente nada que no sea no perder el tiempo o aburrirme. Oh, vaya, de verdad que se me han secado las lágrimas. De verdad que se me ha cerrado el alma. De verdad que no puedo tragar ni un trozo de pan. Bebo agua como si fuera comida. Como arroz como si fuera una manzana podrida. Y sé que no es tu culpa, sólo que no entendí que tenía que hacer tantos sacrificios por cuidarte. No era tiempo para cuidarnos, era tiempo para crecer. Escribo esto con la garganta seca, llena de la más terrible amargura. Hiel con humo. Con dolor. Porque sé que ese dolor será eterno, mamá. Pero no importa, no te culpo de nada, he aprendido a saber diferenciar a las personas rotas, de las personas sanas: y por suerte, las personas sanas están más locas que yo. A ti te guardo cariño y distancia, gracias a que existe el mar y los barcos. Escribo con hambre, y frío. Pero no me importa. No me importa ni el hambre ni el frío, ¿sabes por qué A*, porque sé con certeza que las sirenas sí existen. Sólo hay que trabajar en ello, no hace falta ponernos sujetador los dos para poder hacer ejercicio. Barrer la casa, limpiar el salón, tender la cama. Te quiero ver bien, y por eso respeto tus medidas de precaución, yo sólo intentaba mostrarte de lo que soy capaz sólo por ganar. Soy capaz de sacrificar a mis cachorros si hace falta, soy un depredador, un lobo sigma y feroz. Que sobrevivan los que se forjan en fuego arena y sal. Y sé, aunque no lo creas, que estás forjada en ello. Sólo te falta confiar un poco más en tus camaradas de SMA. Así como confiamos en ti. No hay nada que no se pueda salvar o vengar. Sin embargo, para esas labores hay que ser muy cuidadosos. Te pondré un ejemplo: No es lo mismo si yo digo que esa canción de mamá soy humano no se qué es hermosa y punto, que si digo; qué hermosa es mamá y su humano. Por eso el malentendido de la otra vez. No quiero competir contigo, pero ya que has vivido en mis tripas, sabrás que soy exactamente igual que tú. Estoy serio, es hora de ir a dormir. Buenas noches, cariño. Por cierto, hay que ser más desconfiado de la gente, o no otorgarles tu energía, cuídala, así como yo intento cuidar la mía cuando interactúo con 1 o 2 contactos. O incluso contigo. Soy frío, cuando me dicen que no, es que no.
No hay comentarios:
Publicar un comentario