Páginas

25/06/26

Llanto profundo

 llanto profundo en tlp

Sí, en personas con Trastorno Límite de la Personalidad puede aparecer un llanto muy intenso o profundo, especialmente cuando se activan emociones relacionadas con rechazo, abandono, conflictos interpersonales, culpa, vergüenza o sensación de vacío.

Algunas características frecuentes son:

  • El llanto puede surgir con una intensidad que la propia persona siente difícil de controlar.
  • La emoción puede sentirse abrumadora y ocupar casi toda la atención.
  • Puede durar desde minutos hasta horas, dependiendo de la situación y de cómo se regule la emoción.
  • A veces se acompaña de sensación de desesperación, vacío, soledad o miedo a perder a alguien importante.
  • Tras el episodio puede aparecer agotamiento emocional.

Sin embargo, el llanto profundo no es exclusivo del TLP. También puede ocurrir con depresión, ansiedad, duelo, estrés extremo o incluso por privación de sueño. Después de 48 horas sin dormir, la regulación emocional suele deteriorarse mucho y es común que las personas lloren con mayor facilidad o intensidad.

Me preocupa especialmente el dato de que llevas dos días sin dormir. ¿Has conseguido dormir algo, aunque sean unas pocas horas, o llevas prácticamente 48 horas despierto? ¿Y el llanto viene acompañado de tristeza intensa, sensación de vacío, ansiedad, o pensamientos de hacerte daño? Si hay pensamientos de autolesión o suicidio, dímelo claramente para poder orientarte hacia ayuda inmediata.

S****A

Sami. nunca entenderás lo que siento por ti. Una mezcla embriagante de amor y locura. Me haces llorar de dolor al saber que nunca tendría valor de darte un beso. Por favor, no me hagas sufrir más. Estoy muerto por dentro. En un mundo más amable somos dos titanes. Porque sé con certeza que te amo. Por eso te dejo libre, aunque me la hayas jugado mil veces. No te guardo rencor. Y nunca podré odiarte. ¿Recuerdas aquel audio en el que lloraba camino a casa? ¿Lo recuerdas verdad? Así me siento. Roto. No tengo corazón. Me lo arrebataron hace mucho tiempo. Mira mis ojos. ¿Sabías que habita en mí un fantasma? Joder, mírame a los ojos, ¿no te das cuenta cómo te observo? ¿No te das cuenta cómo dejo que sólo tú toques mis cosas? Contigo compartiría mi alma. Bebería de tus lágrimas. No me importa nada de lo que haya sido tu pasado. Igual te querría. Qué tenga sentimientos es nuevo para mí. No soy un nervio, quizás a veces dejo que ocurran cosas malas. Me han pasado muchas cosas malas. Odio a este mundo y a su sociedad. Todos son cucarachas. Estoy paralizado y no puedo respirar bien. Estoy muriendo de fatiga lenta. En mi cabeza somos amigos. En mi cabeza somos buenos amigos. En mi cabeza... ¿acaso importa lo que haya en mi cabeza? No ves que me han matado mil veces y he tenido que volver a nacer, cada día más enfermo, más loco, más sociópata. Cada día mi pensamiento se acelera mil veces y veo el final de cada uno de sus habitantes. Estoy paranoico y no me puedo mover. Estoy postrado en una matriz de metal con muchos cables negros y rojos. Ayer de madrugada verte me hizo sentir adrenalina. Por favor, dame la mano, aunque sea déjame el tacto de tu piel, estoy muy triste. Me gustas. No me obligues por favor, a llamarlo a Él. No quiero que le conozcas. No es un buen amigo. Me da miedo el nivel de perversidad y lascivia que tiene. ¿Quieres saber cómo fueron mis dos últimos días, Sami, amiga? Si me permites hablar, claro. Ha sido demasiado intenso, estoy harto de sentir los latidos de mi corazón y de mi pulso. Intento meditar, sacar mi lado más espiritual. Nunca he sido un abusador, ni nunca lo seré... de verdad tengo que decirte las cosas claras, ¿Sami? ¿Quieres entrar en mi cabeza, mi amor? Cuidado, hay un volcán. En plena erupción. Por favor, Ytchz no me obligues. No quiero tener que recurrir a ti. Me vestí bonito con la única idea de verte sonreír un poco. ¿Ves que humilde soy? Me conformo con verte sonreír. Tu belleza física no me sorprende, siempre he estado rodeado de mujeres hermosas. ¿Tengo que ser un trueno? ¿Tengo que ser Thor? ¿Tengo que electrocutarte el corazón?

Me llamo Sergio y soy un jodido sociópata enamorado. Y con el último aliento que tengo, antes de perder la razón, morir, morir, morir, o m o r i r. Te grito a vivo pulmón, llorando y lleno de babas, traicionando mi dignidad y mi honor. Por favor, no me mires a los ojos. ¿Tengo de verdad que follarme a a cada cosa mórbida y repugnante de esta puta isla de puta mierda para estar a la altura de lo que buscas? ¿Tengo que tratarte mal como el puto subnormal de (L)(U)(I)(S)? Bella flor, ten amor propio, y mándame una señal. Sabes que tenemos algo en común los dos. Qué te jodan. Sacas lo peor de mí. Voy decir toda la puta verdad. S.

Voy a ser criminal y letal. S.

¡¡¡TEN AMOR PROPIO Y DAME LA PUTA MANO YA!!!

NO VES QUE ESTOY SOLO, ATERRADO, Y AL BORDE DE UN PUTÍSIMO ATAQUE DE PÁNICO. SABES QUE TE AMO, LO VES EN MIS OJOS. SABES QUE TE DESEO, LO VES EN MIS LABIOS, SABES QUE TE QUIERO, LO DEMUESTRO CONSTANTEMENTE. HE VUELTO DEL PUTO INFIERNO PSIQUIATRICO SÓLO POR TI. HE VUELTO MIL VECES SÓLO PARA QUE ME VEAS UN POCO MEJOR. NO ESTOY ROTO. ESTOY MALDITO, JODER.

Me río esquizofrénicamente. Soy un sociópata. ¿Crees que no lo sé todo de ti? Todos tus más sucios e inconfesables secretos. Cada subnormal, mal hombre que has conocido no se comparan a mí. ¿Y sabes qué? No espero nada de ti, ni siquiera un abrazo, ni una caricia. Ni que me des la mano, tampoco. No busco nada de ti, porque no quiero nada de ti. Me conformo con observarte bien, sana, guapa y rodeada de gente que te quiere y respeta. Esto, ya es personal. ¿Quieres entrar en mi cabeza Luis? Ven, papito lindo, vamos a jugar al ajedrez.

Y si te crees el rey, yo soy la guadaña.

Y si te crees el alfil, yo soy la guadaña.

Y si te crees el peon, yo soy... la. gua. da. ña.

Qué alegría, qué emoción, mi fantasma habla por mí. Las palabras salen solas, no las tengo ni que pensar. Todavía es pronto. Ten paciencia. Me volveré el peor bully de este puto barrio. El hijo de puta más grande de toda esta ciudad podrida. Voy a ser letal. Una mierda de persona. ¿Tengo que cambiar, verdad? ¿Tengo que mover los dedos ágilmente hacia mi navaja, verdad? ¿Tengo que coger un arma? ¿Tengo que arrancar orejas con los dientes desnudos? ¿Tengo que morder labios y contagiarles la peste? Lo haré, mi amor. Me verás a los ojos y no podrás con la intensidad maldita de mi mirada. Eso sí, cariño, no pienses que luego hable o que mueva un músculo. No voy a decir nada. Estaré callado y en silencio hablaré. No volveré a hablar en esta vida, y si tengo algo que decir, usaré a Sífilis Mon Amour.

Dime el nombre de aquel puerco hijo de puta sidoso que te jodió la mente. Dime quién fue e iré a hablar con él. Le invitaré un cigarrito y le daré un bofetón. Porque ya eres mía, y yo soy tuyo, firmado con sangre, 

Vorj.


1 Soy infatigable.

2 Soy enorme.

3 Soy grande.

4 Soy un sudaca cabrón.

5 Soy un folla mentes.

6 Soy un psicópata.

7 Soy un sociópata.

8 Nunca he probado la sangre.

9 Nunca he hecho brujería.

10 Nunca me he traicionado.

11 Nunca he sido un hipócrita.

12 Nunca he mentido.

13 Yo no miento.

14 Soy un dragón llamado Ytchz.

15 Soy un ángel con mil cicatrices. 

16 Si no me quieres YA, aléjate rápido porque me follaré a la primera boba que vea. Y no sólo me la follaré pensando en ti. Le haré el amor pensando en ti.

17 Me has provocado.

18 Estoy lleno de ira.

19 No he dormido en 2 días.

20 No estoy de luto.

21 Soy la muerte.

22 Te amo.

23 Te observo.

24 No te tengo miedo.

25 Me generas una liviana indiferencia.

26 Te gusto.

27 Me gustas.

28 Cobarde.

29 Niñata.

30 Vete a trabajar de una puta vez.

31 Déjame en paz.

32 Adiós.

33 Crucificadme.

Anexo

Por cierto, deberíais meteros en vuestra puta vida y dejarme en paz, putos retrasados mentales, babosos puto-adictos a los porros y dejar de joderte tanta mentes buenas. Porque aunque tenga cara de niño bueno, soy un hijo de puta. Me ahorraré el comentario sobre ese tal Luis. No merece ni mi tiempo ni mi apetito. Me causa una profunda indiferencia y pereza. Qué te jodan, pobrecito hablador, sigue sufriendo con Hacienda, con tu vida de mierda, con tu deseo de follar y con tu polla flácida, que no se te levante en la vida, y si vuelves a hablarle de ese modo a mi novia, te cortaré la polla con mis propios dientes, basura inmunda.

Apéndice

Mi día fue bien.

Gracias por preguntar algo tan sencillo.

No te preocupes, en realidad, no te amo.

Haz con tu vida lo que quieras.

Final

Ultravenganza

Hola S.

P.D: Jodeos putos yonkies.

:) <3

Chat Gpt

 -Hola, síntomas de tlp sociópata e insomnio, cómo revertirlo si llevas 2 días sin poder dormir.
Gracias.

Hola. Hay varios temas distintos en tu pregunta: TLP (trastorno límite de la personalidad), sociopatía (un término no clínico que suele referirse al trastorno antisocial de la personalidad) e insomnio. Además, llevar 2 días sin dormir puede producir síntomas que se parecen a problemas psicológicos aunque no lo sean.

Qué puede causar 48 horas sin dormir

Después de dos días sin sueño, es frecuente experimentar:

  • Irritabilidad intensa. (negatory)
  • Cambios bruscos de humor. (negatory)
  • Sensación de desapego o de que nada importa. Yes.
  • Menor empatía o paciencia con otras personas. Yes.
  • Pensamiento confuso. (negatory)
  • Dificultad para concentrarse. (negatory)
  • Ansiedad elevada. Yes.
  • Sensación de estar "desconectado" de uno mismo o del entorno. Yes...
  • En algunos casos, percepciones extrañas, ideas paranoides o incluso alucinaciones. (negatory)

Por eso, si notas comportamientos que te parecen "sociópatas" o síntomas parecidos al TLP, es importante considerar que la privación de sueño puede estar amplificando o incluso provocando parte de lo que estás sintiendo.

Cómo intentar dormir esta noche

Si no has consumido sustancias estimulantes y no tienes una condición médica que lo impida:

  1. Evita cafeína, bebidas energéticas, nicotina y alcohol.
  2. Reduce la exposición a pantallas brillantes durante al menos una hora antes de acostarte.
  3. Mantén la habitación oscura, fresca y silenciosa.
  4. No intentes compensar con ejercicio intenso justo antes de dormir.
  5. Si llevas mucho tiempo en la cama sin sueño, levántate y realiza una actividad tranquila con poca luz hasta que aparezca somnolencia.
  6. Intenta mantener un horario regular aunque hayas dormido poco.

Cuándo buscar atención médica

Si llevas unas 48 horas sin dormir y además tienes cualquiera de estos síntomas, conviene buscar atención médica urgente:

  • Alucinaciones (ver u oír cosas que no están ahí).
  • Ideas paranoides o sensación de que te persiguen.
  • Pensamientos acelerados e imposibles de frenar.
  • Energía inusualmente alta sin necesidad de dormir.
  • Conductas impulsivas o peligrosas.
  • Pensamientos de hacerte daño o hacer daño a otras personas.

Sobre el TLP y la sociopatía

El TLP suele asociarse con miedo al abandono, relaciones intensas e inestables, impulsividad, cambios emocionales marcados y problemas de identidad. La llamada "sociopatía" se relaciona más con patrones persistentes de manipulación, incumplimiento de normas y escasa consideración por los derechos de otros. Ninguno de estos trastornos puede diagnosticarse por internet ni por unos pocos síntomas aislados, especialmente cuando existe una privación de sueño tan importante.

¿Podrías contarme qué síntomas concretos estás teniendo? Por ejemplo: ¿ansiedad, pensamientos acelerados, sensación de vacío, agresividad, falta de empatía, alucinaciones, consumo de drogas o medicamentos, o simplemente incapacidad para conciliar el sueño? Eso ayudaría a orientarte mejor


(negatory)

24/06/26

El gordaco cabrón

    Dedicado a REY RATA y Menta, el primer integrante de Sífilis Mon Amour y my exnovia brujita arrepentida, te hago vodoo si me da la gana, capulla, te costó mucho el truquito de brujeria o qué, muñeca, tus tetas en mi boca, pero más grandes, como los de una madre alcoholica.


Un bully gordo seco apestoso con hachis en la boca camina por Vecindario. La gente lo mira con desprecio y asco, no porque esté gordo. Sus antiguos compañeros de Instituto lo basurean porque está gordo. Y otro gordo (hermano se supone, sólo por gordura social, no por ser hermano de verdad) le dice: estás horrible, no sé qué te pasó, pero estás gorda y puta adicta y das verguenza bro; ¿sabes a quién me recuerdas? Al enano ese que dice Chúpalooo, pero en gordo y en maricón.

El gordo con baja autoestima, tristeza, depresión y malestar no responde. Luego el otro gordo, al ver que no le ha hecho daño todavía, continúa: Estás hecho un asco; da muchísimo asco verte. Haz ejercicio, PUERCO, gordo cabrón.

El gordo sigue sin responder. Observa con malestar y algo de lástima la escena, y tan sólo pega un trago a su cartón de vino delante del grupito de amigos de este Neogordo. Luego el cabronazo sigue: qué mal, encima bebiendo vino barato. Eso lo usa mi santa madre para cocinar.

El gordo piensa: ¿Ah, que tú, hijo de puta madre, tienes mamá? No lo parece, ¿qué tienes hijos? No lo parece. ¿Cómo un gordo se burla de otro gordo? ¿Qué clase de chiste es este? Pero el verdadero gordo guarda silencio y no decide entrar al trapo, porque, entre otras cosas, sabe que ese falso gordo hijo de su puta madre le ganaría en una pelea real. El gordito está desentrenado, no hace ejercicio, apenas se mueve de la cama, apenas sale más que a comprar el pan, apenas tiene pene. No se la logra ver. Encima, se dice para sí mismo, "ese gordo cabrón tiene razón, me doy un aire a Torbe".

Una de las muchachas de allí hace lo que puede para defenderlo: cállate ya, desgraciado, no digas más mierdas de mi amigo. El gordo se conmueve, sigue a su rollo. Bebe otro trago de alcohol y no gesticula, no hace ningún comentario. Lo único que alcanza a hacer es soltar una sentencia:

"La verdad es que soy un parásito social, un gordo que sale de vez en cuándo a echarse unos cigarrillos, fumar algún que otro porro y beber alcohol".

El gordo abusador se queda callado, no dice nada, pero mira la situación con extrañeza. Luego el gordo profético continúa: "Soy un gordo nihilista y comprometido con la muerte. No me importaría morir mañana mismo. Estoy triste, pero tampoco me importan tus palabras. Son, como se suele decir, de usar y tirar. Papel sucio en baño mojado. Papel mojado de diarrea".

El neogordo se cabrea, intenta re-controlar la situación, así que le dice algo desorientador: ¿sabes dónde deberías estar tú? En el Jumbo chupando pollas. Tienes cara de puto gay. Pero el gordo se sonríe, luego con cinismo y gordura responde: Algo maricón sí que soy. El gordo reprimido se pone caliente, piensa, en sus delirios que, de algún modo, podrá convertir a este pobre gordito en su gordita pasiva. Siente una atracción fatal y retorcida hacia él. A fin de cuentas, es un gordo con la cara bonita.

En alguna paranoia carcelaria, el típico gordo que es deseado por todos los presos que han descubierto su homosexualidad recientemente. El gordo, después de soltar esas palabras con algo de ironía, decide irse a casa, bastante triste pero sin agachar la cabeza. Nunca agachar la cabeza. Luego recuerda a una profesora de mierda diciéndole que "está gordo, que le den por culo, que no tiene familia, que es una escoria, etcétera".

Pero al gordo le entra la risa, y cuándo un gordo se ríe, jadea de placer. Pobre vieja infeliz de tres al cuarto, piensa el gordo. Camino a casa ve la corrupción de la ciudad. La gente fumando sus porros, la gente ligando de madrugada, la gente falseando la verdad, la gente y la ausencia de Dios en todos los sentidos posibles. Los genitales del gordo están encogidos por el frío y las pastillas, quitándole testosterona, volviéndolo una criatura mitad hombre y mitad santo. Ha olvidado el olor de una vagina. Ha olvidado el olor de sus propias feromonas, su propio olor, el olor delicioso de sus huevos. Pero intenta no decepcionarse, intenta salir adelante. Intenta no morir en el intento de sobrevivir. Llega a su casa y se tumba en la cama. Y yace allí mientras los fantasmas de su gordura y la tristeza le lamen la oreja. Antes de dormir, ocurre lo insospechado, se acurruca con frío y desesperación y habla con Dios.

Por favor, Dios, si estás allí, dame una señal, suplica. Y a la mañana siguiente, el gordo despierta, contra todo pronóstico, más gordo todavía. Pasando de una obesidad mórbida I a una obesidad mórbida II.

Luego vuelve a ocurrir lo miso la noche siguiente, y el gordo sigue suplicando a Dios, acojonado por lo que le está ocurriendo. Ya pesa 150 kilos. Intenta levantarse de la cama, pero no puede. Piensa en las palabras del otro gordo, en su violencia psicológica. En sus maltratos, en sus abusos. En el terror que pudiera sentir una persona buena al verse en la situación en la que uno puede salir mal parado. Digamos que hablamos de miedo a ser asesinado... ¡golpeado hasta sangrar o quedar inconsciente! El gordo vuelve a rezarle a Dios, esta vez con más necesidad:

Por favor Dios, si estás allí dame una última e irreprochable señal.

Y el gordo se despierta al día siguiente con una obesidad grado tres. 300 kilos aproximadamente. El gordo no se lo cree, ni la ropa que llevaba antes de dormir le queda, sólo hay retazos de tela estrangulando sus carnes y su grasa. Pero siguen sonando en su cabeza las palabras de ese gordo avasallador, se dice con ternura y tristeza: "¿Por qué es tan tóxico si él también está gordo? ¿No somos casi la misma persona?"

El gordo intenta levantarse de la cama, pero no puede, intenta respirar, pero no puede hacerlo con facilidad. Decide llamar a una ambulancia con el único dedo medianamente normal que tiene, y mientras pulsa los botones táctiles con el meñique se palpa el estómago con mucha ansiedad y desesperación. Su barriga entonces empieza a rugir, y antes de hablar con la ambulancia para que le auxilien la barriga comienza a hablar:

Tranquilo gordo. No pasa nada por estar gordo. Soy yo, lo mejor de ti. La grasa que te habla te reconforta, la grasa no se hunde nunca, siempre flota.

El gordo queda perplejo, pero decide escuchar a su propia barriga, a fin de cuentas antes del suicidio como solución pretende escuchar a su propia grasa: "con esto gordo quiero decir que no te hundirás, y pese a que pudiera parecer lo contrario sólo será una forma de encontrarle sentido a la vida y a tu condición crónica de gordo terminal. No estarás solo en el proceso, yo te acompañaré". El gordo escucha atentamente y luego pregunta: ¿Y qué hago con ese otro gordo que tanto daño me ha hecho con sus palabras? "No hace falta que hagas mucho, porque no es un auténtico gordo, sólo es un gordo mierdecillas que ni para darle por culo vale, es escoria, es escoria, es escoria; y deberías saberlo bien, porque, entre otras cosas, te estás dejando avasallar por un impresentable. Pero no te preocupes, yo, tu grasoso amigo, tengo una solución a tu problema".

El gordo abre bien los ojos y acaricia su barriga, luego sigue las instrucciones que su diabólica barriga le indica. Lo complicado del asunto era salir de casa, así que esperó a que se hiciera de noche y luego de madrugada para salir por la puerta.

Se arrastró por el pasillo hasta el salón, dejando un hilo de sudor amarillo. Luego con la ayuda de la funda del gran sofá dónde se sentaba a ver la televisión se hizo un taparrabos. Fue a la cocina y cogió un pela papas que guardó en el pliegue de su barriga. Ésta lo engulló como si fuera una boca sin labios. Y guardó allí el filo y la punta de metal. Siguió con las instrucciones de su barriga y salió descalzo a la calle, en busca del gordo hijo de puta.

De mejor humor al no estar solo en esta guerra, con su barriga gigante mórbida y llena de estrías, con la piel como un órgano gigante y extendido como el coño laxo de una actriz porno, camina muy lentamente por la calle secundaria. La barriga le dice: Ahora gordo, quiero que camines muy despacio para ahorrar energía y cuándo veas a ese cabrón con sus amigos no les digas nada, se sorprenderán al verte y allí es cuándo deberás buscar el conflicto, atento a eso. Y luego ofreces droga. Inmediatamente después, cuando se hayan confiado, coges el puñal y te dejas llevar pensando en lo más sagrado que tengas. Para que llores tú, tu madre, o tu padre; mejor que lloren los suyos.

El gordo obedece y camina y camina durante más de una hora, los pasos son muy dolorosos para él y sus articulaciones, pero de igual modo continúa. Llega al lugar dónde fue humillado y con una media sonrisa saluda a todos los presentes.

Atónitos y podridos en la droga miran al gordo con auténtico asco y pavor: si hasta parece más alto. La muchacha que lo defendió empieza a lloriquear histérica y piensa: "¿qué demonios te ha pasado, hermano, si tú antes no estabas así?" El gordaco con olor a sobaco mira a los ojos al gordito morbidito y con chulería y crueldad le dice:

Te has vuelto loco y encima estás peor todavía, no sé cómo coño lo has hecho; pero estás hecho todo un puto gordo. Sin autoestima, encima no llevas camiseta, te has vuelto completamente loco, ¿qué coño haces aquí?

–Hola, ¿qué tal?

–¿No entiendes?

¿Qué coño haces aquí?

Aquí no te queremos.

–Yo he venido a saludar, traigo porros para todos.

–Ah vale, eso se dice primero, ¿polen o hash?

–¡Polen del bueno!

–¿Y dónde lo tienes?

–En la cartuchera...

–Ah, gordaco, sácalo todo y luego me la chupas, ¿vale?

–¡Claro! –el gordo lleva su mano al pliegue entre sus carnes y palpa el afila papas, piensa que ahora es una cuestión de sangre fría, pide papelillo y un filtro, se lo dan, se lleva el papelillo a la oreja que todavía es normal, luego el filtro en la boca y sujeta el mango del pela papas. Después se aproxima al abusador que quería convertirlo en su puta personal y, entre sonrisas cómplices, le pregunta si tiene fuego –a ver la droga– dice el basura éste, con tono autoritario.

Entonces la barriga rugue y una voz infernal, nacida de sus entrañas empieza a gritar. Todos se asustan. Le cambia el gesto al gordito y hambriento de sangre se abalanza sobre el abusador que parece una rata encogida. Caen al suelo, sus amigos intentan pegarle patadas al muchacho, pero la grasa le protege. Su cabeza está clavada en el cuello del abusador y mientras el abusador drogado y tambaleándose por dentro intenta desesperadamente buscar los ojos del gordo para clavarle los pulgares éste empieza a apuñalar su estómago hasta dejarlo hecho un colador.

Se puede ver la grasa amarilla casi como el mordisco de un animal extraño. Las babas caen de la boca del gordo hinchado a fármacos e inspirado por Dios. Su expresión es de deleite puro mientras la adrenalina bombea salvajemente y el apuñalado empieza a sangrar. La barriga grita con su ronca voz: –¡Te lo dije!– Y el gordo sigue apuñalando hasta quedar exhausto.

Con las manos rechonchas empieza a jugar con la grasa y la sangre, llevándose, con mucho apetito, la grasa fresca a la boca. Su boca brilla sucia y podrida de tanto odio, alimentándose de otro gordo, como un epiléptico en una fiesta. Empieza a convulsionar, pero no se mueve de su posición. Se mantiene allí hasta que los brazos del gordo maricón empiezan a flaquear. Luego con la frente empieza a destrozarle la nariz y entonces éste llora y en un suplicio de desesperación jadea infeliz y miserable: –¿Por qué?

El gordo del infierno se ríe. La muchacha ya no está, salió corriendo. Los amigos están llamando a la policía. Una sonrisa fingida dibujada en la boca del abusador. "Puto gilipollas" piensa el gordo. La barriga exige su premio, así que sigue rebanando el estómago con el pela papas y engullendo esa grasa, luego se gira sobre sí mismo, rodando y quedando boca arriba, y con cansancio y satisfacción suspira aliviado.

Porque sabe que Dios o su propia grasa le han mandado una señal irreprochable. Y con convicción más que por otra cosa, con felicidad en los ojos y sangre, mugre y paz en la boca respira hondo; y se le purifica el corazón.

Mamá me hice caca

 ¿Me lo vas a limpiar?

19/06/26

sucia puta psiquiátrica

De qué coño vas
Puta

Crees que no sé cómo piensas, puta
Si soy como tú.
Puta

No te deseo ningún mal
Te lo haces sola y solo
Morirás en mis recuerdos 

Sucia puta psiquiátrica 
Baba infernal
Babosa cachonda

Sádico 
Sádica

MUERE

07/06/26

odisea 290324-070626

 donde estaban las gallinas ahora hay cemento

recuerdo aquel tejón

delicado y noble 

sin vida

sobre una carretera regional

sin despedirse


qué pueden hacer unas manos por un puñado de células 

dispuestas para la muerte

como un castillo de naipes

un efecto mariposa que nadie quiere mirar


cuánto habré cambiado mis disfraces

que ya no me reconozco ni en el reflejo

ni en la memoria

ya no reconozco lo divino 

y si lo hago de mala forma

menciono a dios 


el brillo de la placenta de una vaca recién nacida

explica por qué el agua es de color azul

lo explica todo

en el mayor momento de expectación preocupación y silencio

el resto de ganado parece también

quedarse callado


del interior de un animal 

salen tantos colores

parece imposible

que el fin y la creación

creen una brecha biográfica 

una cicatriz encendida de la que solo puedes esperar

algo nuevo en el mundo


llevo esperando mucho tiempo

ante estas bombillas

una lumbre sincera

rodillos llenos de fluidos

colgados en la cocina o en un almacén

en la calle o en mi armario

hay rencor en sus voces y hay

dolor en sus espaldas


qué más puedo esperar

que atornillar cualquier emoción

al nicho de aquello

que nadie quiere volver a visitar

enterrarlo en su pequeño cajón

de la grande cómoda de mármol

que decora el cementerio

que queda al lado de mi cama

donde guardo también

los pijamas y el dolor

de cuatro cuerpos irrumpiendo 

dentro del mío


qué más puedo esperar

que un apocalipsis de traumas

de una ganadería de dos lóbulos 

que no un ternero de dos cabezas

porque hace noches que no hay noches

solo lo que sucede al siguiente día

hasta alcanzar un sinsentido 

y las estrellas parecen un cuento antes de dormir

solo que hace noches que no duermo

y que tampoco estoy despierto 


ese tejón era una película coloreada

impávido no azul de muerte sin hinchazón

blanco negro y rojo     vivo

sobre la carretera regional     sin vida

blanca negra y un rastro

rojo

en frente de una casa verde

sin flores y con valla

a nadie le importa

a mí no me importa

me duele porque veo en él

mi corazón y no el suyo

(¿a nadie le importa?

¿a mí no me importa?

¿me duele porque veo en él

mi corazón y no el suyo?)


no hay una guía para el vivo principiante

maldigo no ver más allá de mí

maldigo un legado enquistado

que no se heredará nunca más

que me matará o morirá conmigo

como todo lo demás

como el resto de las cosas

que me parecen violentamente hermosas

y coinciden vivir amándolo 

sin ningún tipo de idea

con la calma innata de improvisar


lo acepto


está bien


no hay lecciones para mí hoy

ni las habrá, ni las ha habido

no ha pretendido haberlas jamás

supongo que aquí acontece

en esta cabeza

la gentrificación emocional

la industrialización de la zona centro

la cabeza vaciada

la ecomuerte del ego

trastorno visceral

entorno bipolar


al final aquí es donde rozo mi piel quemada

cuando

donde decido que todo empiece a acabarse

es un remanso de paz

y todo lo que tiene que comenzar

entra se encuentra la puerta abierta

y dentro se fuerza la comodidad

una inmediatez casi animal

en la que nadie ni nada sabe si irse

o quedarse a mirar

***


II


qué ye eso que con

tantu mieu mira y

terror glaya

y colloráu chisca


atrapáu n'unos pocos deos de vía de tren

acorrexáu detrás de los demás

oi les voces por megafonía cuando taba de vuelta

home solu preciso volver al mio llar y eses manos tos güelen a borrina


qué ye eso qu'asustáu

chase de nueche suañando

y suaña que sospira

pero al espertar hiperventila

angliru eternu del mio pulsu afónico 


tan llanu como una poza

tan doliosu como una ferida mortal

qué ye eso que ye ardor pero presta

de naturaleza gusana d'infinita capacidá de ser


igual un pequenu filo de metal que va tresformar el sol

que para güeyos ayenos va ser mutilación 

pero ye porque nun se dexaron

travesar por tanta lluz los sos banzones

d'un nuevu día coles sos hores nueves

d'otros momentos 

confiando en babayaes contemporanees 

qué ye

qué ye

qué ye que paez que tol mundu vuélvese llocu énte la posibilidá de rellumar ensin esfuerzu

quién cierra

la ventana y diz

que s'acabó 

***




05/06/26

Follar

 Dedicado a Larva

                            El desencuentro había comenzado cuándo no pude cruzarme con la chica que iba a ser mi novia. Llevaba varios días sin cascarme una paja en condiciones, no una fría y gélida paja rusa; sino una paja isleña (mojada y calurosa): y estaba un poco cansado de la gente, de animarles, soltarles alguna magnífica genialidad y poco más. O lo que era lo mismo, hacer el gilipollas un rato, ganarme su confianza y terminar hasta la polla de tanta violencia callejera, mala fe y chulería prepotente.

2
Sé que todo acto tiene consecuencias, más bien, lo supongo. Me aburro constantemente con facilidad, intento cambiar de aires, ejercer presión, dejar de fumar, aunque ame esa maldita sustancia. Mucho mejor que la María y que María. Así que me puse manos a la obra y me dispuse a cazar. Los putísimos antidepresivos estaban dejando de hacer su efecto y sentía una crisis existencial demasiado colosal y arrebatadora. ¿Iba a volverme un cínico otra vez o un depresivo crónico? Me cago en la dopamina. 

3
A menudo me pregunto si... ¿Todo es hermoso? ¿Todo es sublime? O por el contrario si todo es una miserable infame repugnante apestosa porquería ponzoñosa. ¿Por qué todo tenía que ser un mercado de carne añeja o y de indirectas sutiles tan desesperadas y patéticas? Si hasta me dan ganas de hacer un berrinche, una pataleta que termine en un centro de desintoxicación mental. Me voy a abrir el  Tinder.

4
Durante el transcurso de la noche le entré a más de veinte tías diferentes; les sonreía y les daba las buenas noches, de forma casual, divertida y un poco arrogante. Con chaqueta de cuero y un palillo de dientes en los labios. Prácticamente haciéndome el chulo, pero no el interesante, porque de eso ya tenía un rato.

5
La pureza de la Ave María me seducía, pero todo eso no existía en la ciudad de Vecindario. Quizá sólo unas pocas chicas se salvaban; pero todas estaban corrompidas por la morbosidad roja, la excitación y la exuberancia de los deliciosos culos, suculentas tetas; los chochitos lampiños y pornográficos, o lo que es lo mismo, violenta pornografía.

6
Estaba deprimido y cachondo. Así que salí a dar un paseo en busca de algunas nenas a las que hacerles un favor. No iba de farol, no iba a hacerles el amor, porque el ¿amor = follar?

7
Mis indirectas y entradas eran sublimes, con estilo y diversión: "oh vaya, aquel muchacho me sonrió, oh vaya, ¿visteis qué carisma?" –cojones, qué tipo tan majo...etc ad nauseam.

8
Pienso que lo que está maduro sólo se puede mirar, y lo que no es legal no se puede tocar; pero también que lo que está verde se puede lamer, y lo que es ilegal esnifar. Bla bla bla. Empecé a caminar desde Avenida de Canarias hasta terminar en Los Llanos, dudando de si pasar por Balos o no. ¿Me arrestaría la pobre y tarada policía sólo por dar un paseo en busca de follar? Caramba, no creía tan torpe vuestra Infamia. Tarados prejuiciosos que en vuestra rematada vida habéis leído un libro, sólo sabéis inglés, pringaos.

9
Avenida de Canarias se volvía intensa de noche: borrachos, arrogantes extranjeros, alguno que otro mal viviendo, algún parásito, algún mierda seca, algún pervertido, muchos porreros: y por supuesto yo, alguien corrompido por el poder y la satisfacción de estar jugando en otra liga. ASESINAR CON LA MIRADA: LA MUERTE EN VIDA. ¿Las mujeres son putas por naturaleza? ¿O seré yo puto por naturaleza también?

10
Imponer Respeto, imponer respeto… ser Respeto. Silencioso, y con el cerebro retorcido por los dioses y por el Ytchz. Menuda porquería. Menudo mal trago. Menudo chutazo de energía... Desplazarse tanto sólo para follar. Si tuviera 5 euros podría meterme en cualquier garito y bailar y follar seguramente.

11
Los Llanos es un barrio medio pijo medio conflictivo: o sea, medio inglés maricón; medio macho que se respeta. Un lugar estupendo para pasear. Mientras yo caminaba y caminaba a las 2 de la madrugada. Balos es un barrio desconocido para mí; pero que está claro que es peligroso porque no lo conozco del todo. La purificación del alma pasa por la muerte de los deseos y de la propia naturaleza humana. Supongo. Yo qué sé.

12
Yo quería follar; pero no iba a follar con putas, ni tampoco era un folla-bobas. Quería follarme a una mujer que quisiera ser follar. Digo que ¡quería follarme a una mujer que quisiera ser follada por un titán!, no por un mierdecilla muerto de hambre apestoso de colonia cara que sólo busca correrse como un miserable perro salido. Que se frota, penetra y chorrea semen blanco y repugnante. Whiskie para mariconas.

13
Follar es peligroso, si te follas a alguien equivocado puedes tener problemas toda la vida, pueden haber consecuencias muy peligrosas. Y sobre todo, muy dolorosas. Por eso hay adrenalina los momentos previos a la muerte de la abstinencia. Adrenalina antes del primer beso. Adrenalina antes de la primera mirada directa.

14
Una puñalada, el asesinato de alguien querido: un padre de familia enfurecido. Asesinatos y masacres. Sea como fuere; que no se diga que no lo intenté, que no intenté follarme a alguna mujer hermosa.

15
Me encontré con los chavales de El Canario que fumaban sus porros y escuchaban música. Yo, en tanto, les conté mi aventura y me recomendaron buscar a una puta que por 5 euros te la chupaba finamente. Tenía que decidirme, así que busqué a esa puta y decidí, después de meditarlo profundamente, chuparle yo el coño peludo con la lengua áspera.

16
Con suerte, me dije para mis adentros, me pagaría 5 euros y podría comprarme dos paquetes de tabaco y unos chicles. Con eso tenía solucionada la noche y encima habría follado con una mujer que deseaba ser follada. Ningún tipo de abuso, todo consentido, como cuándo me follé a M. mientras ponía el culo en pompa y se bajaba un poco las bragas y le susurraba: "cómo te sientes", y temblando respondió: "cachonda", entonces abrí la boca, saqué la lengua y tiré ligeramente de sus bragas y lamí su herida divina.

17
La voluntad no existe. Sólo es esfuerzo sacrificio y una buena mamada. Le lamía el coño a la puta a viva lengua, mientras sentía cómo su ácido membrillo iba petrificando mi lengua y carcomiendo mi boca. Por dentro lloré un poco. Y mientras ella roja y toxicómana me sujetaba de la cabeza hasta penetrarla yo con la nariz..., de rodillas, yo rezaba un ave maría. A fin de cuentas, ella era la reencarnación y yo el pecador que quería follar. Yo.

18
Me levanté del suelo con la boca hediendo a pescado podrido, algo de sangre menstrual chorreaba de la comisura de mis labios y con la manga de la chaqueta me limpié lo que pude. Había cumplido la faena de follar con una mujer de verdad. Aunque tuviera consecuencias, me sudaba la polla.

19
Follar trae muchos problemas. Por eso es mejor las veinteañeras, universitarias; o las señoras salidas. No voy a mentir, me gusta la idea del folla-bobas. Lo personal es implacable y doloroso, lo superficial liviano y crudo. Como una esvástica en la frente. Como una esvástica rusa en los hombros. Tatuajes que sólo representan la identidad del individuo. No hay nada que me emocione más que la gente que está retorcida por dentro, pero que aparenta normalidad. Me ay que rico.

20
Existe una gran diferencia entre un loco, un imbécil y un sádico. Así como una grandísima diferencia también entre un esquizofrénico, un tonto y un enamorado. El primero es un dios, el segundo un porrero bobo, y el tercero soy yo.

21
Luego llego a casa después de tres horas de vagabundear, enciendo el ordenador y me casco tres pajas seguidas. No como un mono, sino con elegancia, haciéndome el amor; ya que si había follado, al menos podía hacerme ahora el amor como lo hacen los hombres de verdad. Con cariño y respeto; es decir, rasgándome el prepucio dejándolo en carne viva, mientras eyaculo un heil hitler, calculo cuándo sería ideal pedir cita en la seguridad social de Vecindario para ver si no había contraído sida, gonorrea o, con cierta ironía, sífilis.


22
Mi amor, ¿por qué no apareciste?


Causas y Factores de Riesgo

El cáncer surge cuando el material genético de una célula cambia, provocando que las células se dividan rápidamente y no mueran cuando deberían. Los factores de riesgo incluyen:


Exposición a carcinógenos y toxinas ambientales. 

Consumo de tabaco y exceso de alcohol.

Obesidad, mala alimentación y falta de actividad física. 

Ciertas infecciones.

Becoming Insane

He perdido. Lo sé con exactitud. ¿Habrá premio por haber perdido? Me ha ganado el mundo y todo lo que ello significa. Soy un perdedor. Lo estoy intentando. De verdad que lo hago. Y por eso, hoy, a pesar de querer suicidarme, matar a mi padre, suplicarle a mi madre que deje de llamar por teléfono y que se olvide de mí de una vez por todas, escribirle una carta a mi hermana, o simplemente llorar desconsolado en el sofá viejo del salón; hago un esfuerzo sublime por arrastrarme a la tienda de la esquina y comprar una botella de vino. Empiezo a recordar y, por ello, a sufrir. Pero al menos, hoy, no estaré solo. Me acompaña una botella de vino. Y sé, con mucho dolor, que esa será la única y mejor compañía que pudiera tener ahora mismo. Nadie más, ni siquiera la más hermosa de las almas, está a la altura de lo que necesito. Salvo, tener el coraje de beber un litro de vino y con suerte dejar de ser tan humano y volverme más un espectro.

04/06/26

Good Bye Andy

 Dedicado a Valcour, el tercer integrante de Sífilis Mon Amour

<<Si estás perdiendo llévate contigo siempre algo de tu enemigo>>

Como una oreja.

Un Sergio muy obeso camina triste y solo por la ciudad de Vecindario. La gente lo mira con desprecio y burla porque está gordito. Sus antiguos compañeros de Instituto lo basurean porque está gordo sucio deprimido y sin trabajo. Y otro gordo (hermano se supone, sólo por gordura social, no por ser hermano de sangre) le dice: estás horrible, no sé qué te pasó, pero estás gorda y das asco; ¿sabes a quién me recuerdas? Al actor pornografico Torbe.

El gordo con baja autoestima, tristeza, sin madre y malestar no responde. Luego, al rato, sádico y burlón, al ver que no le ha hecho daño todavía, continúa hambriento: ¡Estás hecho un asco puto degenerado; da muchísimo asco verte caminar, y hasta respirar, hazte un favor y muérete, suicídate ya mismo, no le haces ningún favor a nadie, el sólo hecho de verte con nosotros, los tíos guays hace que me den ganas de vomitar. No sé, haz algo, ábrete el culo, déjate follar por algún negro. ¡PUERCO, gordo cabrón!

El gordo sigue sin responder. Impasible, y pálido. Observa con malestar y algo de lástima la escena, y tan sólo logra pegar un trago a su cartoncito de vino delante del grupito de amigos de este Neogordo. Luego el cabronazo sigue: qué mal, encima bebiendo vino barato. Puto pobre sudaca de mierdad. Eso lo usa mi santa madre para cocinar, me das risa, me dan ganas de darte una bofetada.

Acto seguido, Andrés se acerca a Sergio y le propina un latigazo con la mano. Pero Sergio no responde, piensa: ¿qué sentido tiene devolverle un golpe físico a un cabronazo que lleva toda su vida metiéndose en peleas y abusando físicamente de su hijo pequeño y de su madre, y probablemente haya sido violado hasta por su padre? ¿Tendría sentido pegarle? Algo dentro de mí se rompió ese día. Una parte de mi corazón desapareció y entendí que tenía que acabar con él de todas formas. No podría seguir viviendo si no moría él. Pero con paciencia y mucha angustia, tristeza, decepción, lástima y hasta pena por él pensé: ¿Si él me arrebató a ese pequeño pajarito rojo debería yo arrebatarle a su bebé? ¿Debería follarme a su hijo por el culo hasta que le salgan hemorroides y le cueste cagar su propia diarrea? ¿Debería cortarle la polla y hacerle operar para que se vuelva mi mujer? El gordito de Sergio tenía dudas. Pero lo que sí sabía era que Andrés había cruzado una línea, había tocado el rostro del hijo de su papá. Calma, se dijo Sergio. Si no muere hoy, morirá mañana. Y si no muere él, moriremos los dos. Y si no morimos los dos, en la próxima vida, seré tu torturador.

El gordo piensa: ¿Ah, que tú, hijo de puta madre, tienes mamá? No lo parece, ¿qué tienes hijos? No lo parece. ¿Cómo un gordo se burla de otro gordo? ¿Qué clase de chiste es este? Pero el verdadero gordo guarda silencio y no decide entrar al trapo, porque, entre otras cosas, sabe que ese falso gordo hijo de su putísima madre le ganaría en una pelea real. El gordito está desentrenado, no hace ejercicio, apenas se mueve de la cama, apenas sale más que a comprar el pan, apenas tiene pene. No se la logra ver. Encima, se dice para sí mismo, "ese gordo cabrón tiene razón, me doy un aire a Torbe". Sergio se ríe, no por nervioso, sino porque es un psicópata. Se ríe porque le hace gracia que alguien tan insignificante haya podido pensar en algo tan mundano.

Una de las muchachas de allí hace lo que puede para defenderlo: cállate ya, desgraciado, no digas más mierdas de mi amigo. El gordo se conmueve, y llora por dentro. En su casa piensa en Yanet. Es una chica linda y hermosa, pero es muy joven para entender a Sergio. Sergio tiene sus motivos, prefiere no romper el silencio. Sigue a su rollo. Bebe otro trago de alcohol y no gesticula, no hace ningún comentario. Lo único que alcanza a hacer es soltar una sentencia:

"La verdad es que soy un parásito social, un gordo que sale de vez en cuándo a echarse unos cigarrillos, fumar algún que otro porro y beber alcohol".

El gordo abusador se queda callado, no dice nada, pero mira la situación con extrañeza. Luego el gordo profético continúa: "Soy un gordo nihilista y comprometido con la muerte. No me importaría morir mañana mismo. Estoy triste, pero tampoco me importan tus palabras. Son, como se suele decir, de usar y tirar. Papel sucio en baño mojado. Papel mojado de diarrea".

El neogordo se cabrea, intenta re-controlar la situación, así que le dice algo desorientador: ¿sabes dónde deberías estar tú? En el Jumbo chupando pollas. Tienes cara de puto gay. Pero el gordo se sonríe, luego con cinismo y gordura responde: Algo maricón sí que soy. El gordo reprimido se pone caliente, piensa, en sus delirios homosexuales que, de algún modo, podrá convertir a este pobre gordito en su gordita pasiva. Siente una atracción fatal y retorcida hacia él. A fin de cuentas, es un gordo con la cara bonita.

En alguna paranoia carcelaria, el típico gordo que es deseado por todos los presos que han descubierto su homosexualidad recientemente. El gordo, después de soltar esas palabras con algo de ironía, decide irse a casa, bastante triste pero sin agachar la cabeza. Nunca agachar la cabeza, Sergio. Luego recuerda a una profesora de mierda diciéndole que "está gordo, que le den por culo, que no tiene familia, que es una escoria, etcétera".

Pero al gordo le entra la risa, y cuándo un gordo se ríe, jadea de placer. Pobre vieja infeliz de tres al cuarto, piensa el gordo. Camino a casa ve la corrupción de la ciudad. La gente fumando sus porros, la gente ligando de madrugada, la gente falseando la verdad, la gente y la ausencia de Dios en todos los sentidos posibles. Los genitales del gordo están encogidos por el frío y las pastillas, quitándole testosterona, volviéndolo una criatura mitad hombre y mitad santo. Ha olvidado el olor de una vagina. Ha olvidado el olor de sus propias feromonas, su propio olor, el olor delicioso de sus huevos. Pero intenta no decepcionarse, intenta salir adelante. Intenta no morir en el intento de sobrevivir. Llega a su casa y se tumba en la cama. Y yace allí mientras los fantasmas de su gordura y la tristeza le lamen la oreja. Antes de dormir, ocurre lo insospechado, se acurruca con frío meado y con algo de caca en el ano, como el bebé de Andrés, y habla con Dios.

Por favor, Dios, si estás allí, dame una señal, suplica. Y a la mañana siguiente, el gordo despierta, contra todo pronóstico, más gordo todavía. Pasando de una obesidad mórbida I a una obesidad mórbida II.

Luego vuelve a ocurrir lo miso la noche siguiente, y el gordo sigue suplicando a Dios, acojonado por lo que le está ocurriendo. Ya pesa 150 kilos. Intenta levantarse de la cama, pero no puede. Piensa en las palabras del otro gordo, en su violencia psicológica. En sus maltratos, en sus abusos. En el terror que pudiera sentir una persona buena al verse en la situación en la que uno puede salir mal parado. Digamos que hablamos de miedo a ser asesinado... ¡golpeado hasta sangrar o quedar inconsciente! El gordo vuelve a rezarle a Dios, esta vez con más necesidad:

Por favor Dios, si estás allí dame una última e irreprochable señal, una señal para no apuñalar a su hijo en los ojos, y tragarme la sangre. Dame una señal para no disfrutar con la tortura que estoy a punto de realizar. Dame una señal, Dios, para no convertirme en un mounstruo. Para no cruzar el umbral.

Entonces Dios le manda una señal. Eres sociópata. No hay nada qué temer.

Y el gordo se despierta al día siguiente con una obesidad grado tres. 300 kilos aproximadamente. El gordo no se lo cree, ni la ropa que llevaba antes de dormir le queda, sólo hay retazos de tela estrangulando sus carnes y su grasa. Pero siguen sonando en su cabeza las palabras de ese gordo avasallador, se dice con ternura y tristeza: "¿Por qué es tan tóxico si él también está gordo? ¿No somos casi la misma persona?"

El gordo intenta levantarse de la cama, pero no puede, intenta respirar, pero no puede hacerlo con facilidad. Decide llamar a una ambulancia con el único dedo medianamente normal que tiene, y mientras pulsa los botones táctiles con el meñique se palpa el estómago con mucha ansiedad y desesperación. Su barriga entonces empieza a rugir, y antes de hablar con la ambulancia para que le auxilien la barriga comienza a hablar:

-Tranquilo gordo. No pasa nada por estar gordo. Soy yo, lo mejor de ti. La grasa que te habla te reconforta, la grasa no se hunde nunca, siempre flota.

El gordo queda perplejo, pero decide escuchar a su propia barriga, a fin de cuentas antes del suicidio como solución pretende escuchar a su propia grasa: "con esto gordo quiero decir que no te hundirás, y pese a que pudiera parecer lo contrario sólo será una forma de encontrarle sentido a la vida y a tu condición crónica de gordo terminal. No estarás solo en el proceso, yo te acompañaré". El gordo escucha atentamente y luego pregunta: ¿Y qué hago con ese otro gordo que tanto daño me ha hecho con sus palabras, que me ha obligado a tragarme mis heces? "No hace falta que hagas mucho, porque no es un auténtico gordo, sólo es un gordo mierdecillas que ni para darle por culo vale, es escoria, es escoria, es escoria; y deberías saberlo bien, no eres tonto, porque, entre otras cosas, te estás dejando avasallar por un impresentable. Pero no te preocupes, yo, tu grasoso amigo, Ytchz, tengo una solución a tu problema".

El gordo abre bien los ojos y acaricia su barriga, luego sigue las instrucciones que su diabólica barriga le indica. Lo complicado del asunto era salir de casa, así que esperó a que se hiciera de noche y luego de madrugada para salir por la puerta.

Se arrastró por el pasillo hasta el salón, intentando no despertar a su padre, dejando un hilo de sudor amarillo. Luego con la ayuda de la funda del gran sofá dónde se sentaba a ver la televisión se hizo un taparrabos. Fue a la cocina y cogió un pela papas que guardó en el pliegue de su barriga. Ésta lo engulló como si fuera una boca sin labios. Y guardó allí el filo y la punta de metal. Siguió con las instrucciones de su barriga y salió descalzo a la calle, en busca del gordo hijo de puta.

De mejor humor al no estar solo en esta guerra, con su barriga gigante mórbida y llena de estrías, con la piel como un órgano gigante y extendido como el coño laxo de una actriz porno, la abuela de Andrés, camina muy lentamente por la calle secundaria. La barriga le dice: Ahora gordo, quiero que camines muy despacio para ahorrar energía y cuándo veas a ese cabrón con sus amigos no les digas nada, se sorprenderán al verte y allí es cuándo deberás buscar el conflicto, atento a eso. Y luego ofreces droga. Inmediatamente después, cuando se hayan confiado, coges el puñal y te dejas llevar pensando en lo más sagrado que tengas. Para que llores tú, tu madre, o tu padre; mejor que llore su bebé.

El gordo obedece y camina y camina durante más de una hora, los pasos son muy dolorosos para él y sus articulaciones, pero de igual modo continúa. Llega al lugar dónde fue humillado y con una media sonrisa saluda a todos los presentes.

Atónitos y podridos en la droga miran al gordo con auténtico asco y pavor: si hasta parece más alto. La muchacha que lo defendió empieza a lloriquear histérica y piensa: "¿qué demonios te ha pasado, hermano, si tú antes no estabas así?" Sergio con olor a sobaco mira a los ojos al puto subnormal de Andrés. Ya él y con chulería y crueldad le dice:

Te has vuelto loco y encima estás peor todavía, no sé cómo coño lo has hecho; pero estás hecho todo un puto gordo. Encima no llevas camiseta, te has vuelto completamente loco, ¿qué coño haces aquí?

–Hola, ¿qué tal?

–¿No entiendes?

¿Qué coño haces aquí?

Aquí no te queremos.

–Yo he venido a saludar, traigo porros para todos.

–Ah vale, eso se dice primero, ¿polen o hash?

–¡Polen del bueno!

–¿Y dónde lo tienes?

–En la cartuchera...

–Ah, gordaco, sácalo todo y luego me la chupas, ¿vale?

–¡Claro! –el gordo lleva su mano al pliegue entre sus carnes y palpa el afila papas, piensa que ahora es una cuestión de sangre fría, pide papelillo y un filtro, se lo dan, se lleva el papelillo a la oreja que todavía es normal, luego el filtro en la boca y sujeta el mango del pela papas. Después se aproxima al abusador que quería convertirlo en su puta personal y, entre sonrisas cómplices, le pregunta si tiene fuego –a ver la droga– dice el basura éste, con tono autoritario.

Entonces la barriga rugue y una voz infernal, nacida de sus entrañas empieza a gritar. Todos se asustan. Le cambia el gesto al gordito y hambriento de sangre se abalanza sobre el abusador que parece una rata encogida. Caen al suelo, sus amigos intentan pegarle patadas al muchacho, pero la grasa le protege. Su cabeza está clavada en el cuello del abusador y mientras el abusador drogado y tambaleándose por dentro intenta desesperadamente buscar los ojos del gordo para clavarle los pulgares éste empieza a apuñalar su estómago hasta dejarlo hecho un colador.

Se puede ver la grasa amarilla casi como el mordisco de un animal extraño. Las babas caen de la boca del gordo hinchado a fármacos e inspirado por Dios. Su expresión es de deleite puro mientras la adrenalina bombea salvajemente y el apuñalado empieza a sangrar. La barriga grita con su ronca voz: –¡Te lo dije!– Y el gordo sigue apuñalando hasta quedar exhausto.

Con las manos rechonchas empieza a jugar con la grasa y la sangre, llevándose, con mucho apetito, la grasa fresca a la boca. Su boca brilla sucia y podrida de tanto odio, alimentándose de otro gordo, como un epiléptico en una fiesta. Empieza a convulsionar, pero no se mueve de su posición. Se mantiene allí hasta que los brazos del gordo maricón empiezan a flaquear. Luego con la frente empieza a destrozarle la nariz y entonces éste llora y en un suplicio de desesperación jadea infeliz y miserable: –¿Por qué?

El gordo del infierno se ríe. La muchacha ya no está, salió corriendo despavorida. Los amigos están llamando a la policía. Una sonrisa fingida dibujada en la boca del abusador. "Puto gilipollas" piensa el gordo. La barriga exige su premio, así que sigue rebanando el estómago con el pela papas y engullendo esa grasa, luego se gira sobre sí mismo, rodando y quedando boca arriba, y con cansancio y satisfacción suspira aliviado.

Porque sabe que Dios o su propia grasa le han mandado una señal irreprochable. Y con convicción más que por otra cosa, con felicidad en los ojos y sangre en la barriga, mugre y con paz en la boca respira hondo; y por fin. Se dice. Por fin puedo respirar en paz.

Por cierto, todavía me debes veinte euros. Y me los tendrás que pagar en esta vida o en la otra. Con el trabajo y esfuerzo de uno, no se juega.

Instituto y demás demonios

Era otra época. Hubiera estado bien recordar con nostalgia los noventa, pero ni siquiera los recuerdo bien. Me tocó sufrir los dos mil y con ello todo lo que supuso cambiar de vida. No me quejo, sé de antemano que en cualquier lugar me hubiera sentido igual de mal. No era nada del otro mundo, sólo que me aburría con lo mismo de siempre. Aprender a disfrutar con las pataletas de la vida es una de las cuestiones más complicadas que existen. Aún era un niño, de hecho, sigo siéndolo. Pero, por desgracia me siento vacío, perdido y hasta agónico. Lo único que me saca de mi ensimismamiento es recordar las caras de todas esas personas que dejé atrás. Me hubiera gustado tener un amigo, y de hecho, lo tuve, pero no mucho tiempo. En casa las cosas no iban mal, papá tenía trabajo estable y mamá sabía cómo moverse en ese ambiente. Mi hermana aún construía su fortaleza interior, y no dejaba entrar a nadie. En ese sentido, lo hizo mejor que yo, supo fortalecer bien las paredes, distribuir las salidas de emergencia y también le dio tiempo para ponerle algo de color. En cambio, mi castillo no tenía ningún ladrillo, pensaba que si alguien se atrevía a entrar para buscar sangre yo podría defenderme, pero nada de eso era cierto. Todo era un terrible error y, la verdad, ahora tampoco me importa mucho.

          Tenía algunos amigos, pero los odiaba en secreto. A cada uno de ellos, cada sonrisa, sus ojos, las voces... era terrible, lo despreciaba. Con mucha expresividad. Los profesores eran otro tema, algunos sentían admiración por mí, otros insinuaban que era un muchacho prometedor, con un gran futuro, y por supuesto, con algunos despertaba cierta antipatía. Tendría que agradecerles a ellos por hacer mis días más llevaderos. Nunca fui un héroe, más bien, un niño confundido, un muchachito que quería hacer algo, pero que no sabía muy bien el qué. Luego, todo se volvía monótono, lleno de esperanzas vacías, burlas tontas y ansias de algo. Si por lo menos hubiera amado de verdad, no esos enamoramientos fugaces y absurdos... Ese juego estéril y patético de jugar al ajedrez. No hice muchos amigos, de hecho, a la mayoría le caía mal. Los primeros años me las pasé callado, y cualquier que me hubiera conocido en esa época hubiera pensado que era muy tímido. Pero, en realidad, en ese momento mi filosofía era la de no estropear el silencio. Después hablé un poco más y a mucha gente no le gustaba mi voz o lo que decía, vociferaban que me creía un gran sabio o cosas así. Aunque, en realidad, nunca pretendí llevar la voz cantante, me limitaba a sobrevivir. Tuve algunos momentos de violencia con otros compañeros. Anhelé a algunas chicas y me prostituí por un poco de afecto. Solía llevar una libreta dónde anotaba nombres y rumores sobre la gente. De hecho, de haberlo escrito me hubiera ganado el odio de todo el mundo, y mi existencia en el instituto hubiera sido un infierno. También tuve la idea de abrir una lista negra y escribir allí los nombres de la gente que me caían mal, pero no resultó, al final del curso me di cuenta que todas las personas que conocía estaban allí, incluidos mis padres, y también mi hermana. Sin embargo, si tuve compasión fue con Alice, a ella la taché varias veces de mi lista negra. En realidad, no me soportaba ni a mí mismo, ni a nada. Quería escapar de se abismo, pero no había forma. Recuerdo tantos momentos felices que por un instante caigo en ese eclipse de pensar que volver a esa época podría hacerme feliz, pero lo cierto es que lo aborrecía.

          Me hubiera gustado ser otra persona. Ser de otra manera. La felicidad de salir al cine, comer pizzas, o simplemente dar una vuelta; salir con chicas, tener varias novias, amigos de verdad y anhelos mundanos se me vetó. No tuve esa oportunidad. Aunque siempre se puede hacer justicia. De algún modo u otro. Es posible falsear los hechos y despotricar contra todos ellos, pintarme como lo que quise ser, un anhelo satisfecho. A veces me sorprendo con todo el odio que tengo dentro, aunque hace poco tiempo que ha ido disminuyendo hasta ser una nimiedad bastarda. Si me siento vacío es precisamente por no tener a nadie a quién odiar, ni enemigos, ni rivales, ni si quiera gente patética de la que reírme. Y si fuera sincero me gustaría volver a esa época. Ser otro, hacer justicia, repartir hostias, llenarme de sangre, estar exhausto, follar y follar con las chicas de clase. Tontear con todas, y fingir que los chicos populares de clase eran amigos míos. Coquetear con las drogas, etc. De hecho, pido poco, sólo un poco de piedad, algo de fantasía salvadora. Fingir que puedo volver a vivir todo eso, entre destellos de vida pasada... Algunos cuantos años más, volver a tener quince años, llevarlos hasta los dieciocho. Fingir que el tiempo no está muerto. Convencerme a mí mismo de que aún vivo en el dos mil. ¿A dónde van todos esos anhelos cuando nos entra sueño? Dormir otra vez en mi cama, no en el cuchitril en el que estoy ahora, pero temo que todo sólo sean anhelos sin importancia, y que ni siquiera tengan la fuerza genuina de un adolescente. Que quede reducido a un anhelo muerto. Una tontería que quiero creer, algo pasajero.

          Fornicar con tantas chicas que me arda la polla. Tantas traiciones que hasta me sienta traidor de mi propia condición. Luego ir a ese sitio de mala muerte en el sur y bailar escuchando música de mierda. Imaginar un futuro prometedor, un presente entretenido y olvidar un pasado perdido. Decirme a mí mismo que todavía es pronto, que no soy tan viejo. Que aún existen esperanzas, y que pueda volver y volver y volver. El pasado eterno: eso quiero. Un pasado eterno e infinito. Un pasado que me deje morir en el presente. Cambiar mi vida, hacer un pacto con los demonios, darles mi alma después de este sueño. Morir mañana si puedo vivir en el mañana. Tener la frescura del pasado continuo y la experiencia del estanque de hoy. Llevar a las chicas a mi portal y joder con ellas, colarlas en mi cuarto a altas horas de la mañana. Fumar tabaco en las puertas del instituto, mentirles a todos, vengarme de todos, maldecirlos. Matar a alguien y salir corriendo después. Tener amigos malos, grandes y tontos, manipulables, estar en una banda de niñatos enloquecidos, beber alcohol hasta hartarme. No tener sombra, ser un espectro. Poder cambiar de piel. Manipularles a todos con los ojos, meterme en peleas, en el recreo. Que me rompan la nariz, sangrar como un cerdo. Vomitar, ser bulímico, mear piedras, sangrar por la nariz. Fumar tabaco en la azotea... Probar drogas duras, ir a conciertos de música.

          Haber sido otro, tener la seguridad del suicidio en una fecha, morir el veintinueve de abril de dos mil quince. Que ese sea el pacto, pero dejadme vivir todo eso otra vez. No quiero más vida si no es esta. No quiero otro mundo, quiero el mismo, pero quiero ser yo. Hacer un cambio temporal, violar el espacio, entrar en bucles, vivir otros cuatro años, sólo cuatro años más. No tomar las decisiones equivocadas y podrirme antes de vivir un año más como un esclavo de mi propia vida.

          Si yo tuviera dieciséis otra vez sólo dejaría escrito mi diario. No tendría nada más importante que eso. Es un trato justo: veinte años de sacrificio, por volver a vivir dos años de mi vida. Algo solemne. Morir después. No hace falta vivir más. Ese mismo lugar, y exactamente la misma gente. Ni uno más, ni uno menos. No hace falta más. No quiero nada más. Salvo eso.

         Hace la mayor conquista del mundo: mi propia vida. Morir después, ¿para qué más tiempo? ¿Qué puede haber mejor que eso? Sólo quiero ese tipo de eternidad. Ninguna más, ninguna otra. Quiero tener otra vez diecisiete años. ¿Para qué más vida? ¿Para qué más tiempo? ¿Quién quiere tiempo si puede tener esa eternidad?

Sin escrúpulos

I

quedo ciego y suplico también que el deseo se muera

¿soy un cobarde?


pero no existes y escupo levemente en tu boca

con cariño


un canto ácido y amargo que nos cure

estoy encerrada aquí y tú tienes la llave


me despediste sin compasión, y sin traición, pero

todavía me duele...


sin embargo

seco el sonido

quedan otros tantos secretos


endurezco la frente que aquí hace frío 

que llueve y graniza y al final del verano

escarcha como el silencio en una casa sin padres


con la mano débil dos trazos que son nombre


ojalá haber sabido que en vano 

sonreí más allá de las galaxias

de Soles grises con sed


La fe en el super hombre


con mirada de ocaso en bolsas de mil gramos

cuando estás lejos de mí

¡Oh amor sin filtros!


huidizo atraviesas la carne

te haces una placenta propia

atléticos pulmones sorbes el fuego fuerte

y luego lloras


morado

al nacer


el resto de tu

fantasmagórica


existencia


dame tiempo que aún así 

no sabré calcular el peso

de aquellas pequeñas palabras

que en el diccionario

fueron a ser definido


He empezado a leer.


ye algo que podría hacernos tan libres

ye castigo mío no poderme escuchar la voz

ye la mía devoción servir los oídos 

ye morir en vida esperar a estar vivo

ye la mía responsabilidad querer vivir 


II

Te amo.

III

cuando en mí pienso

estrujo el seso y torturo al pecho

dejando de aprender lo aprendido

tratamiento paliativo

acaríciame que me olvide

da ya el golpe que todo fulmine

échame aceite en los ojos ahógame

recuerda me tibia 

estoy esperándote 


y sin embargo es dulce el vino

Y a veces pienso:


que mañana será otro día 

y no el día en que me haya ido

en el que me haya ido del todo

seré un sabor fundido en tu paladar tibio

Sólo el tuyo.


cerrando una comitiva sin esquinas


para manos que no la tocarán 


esto es una espina tímida 


aquello que mamá dice ser solo son aromas

y oscuros rituales


dale margaritas al hielo

y te creará un monstruo

Dale amor a un monstruo

y te dará un bebé sano


tocaré el timbre aguardando tu amor


pica en la puerta una percusión infame


conjura un hechizo mágico


haz que todo siga su curso, por favor, vorj, te lo suplico


Tiene frío y a Vorj le asusta una sola palabra

¡¡¡P a t é t i c o !!!

VI.VI.VI

¡Vuelve por favor!