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01/06/26

Ultra venganza, ultra violencia y ultra amor = Extrema Venganza

(I)

VENENO LENTO o ULTRA VENGANZA es un relato sobre un fatboy bad ass que con la ayuda de sus demonios personales y la mirada de soslayo de Dios encuentra lo más valioso de su vida: el amor de una muchacha que le haría perder la cabeza por completo y lo convertiría en una suerte de baba mojada. Un pecado que lo acompañaría toda la vida y le haría retorcerse de dolor por las madrugadas cuándo el recuerdo de esa persona asome por el agujero que dejaron sus ojos en su propia frente. Aunque claramente no es nada personal, siempre seré un personal Jesus.

(II)

Sinopsis:

[xxx]

Darko --- Odio: Vorj, Valcour, Larva. ?

[Ultra-amor]

(Cour) <--- Zoon

Zarza --- Amor

[Ultra-odio] Amor suicidio

[xxx]

Firmado a pulso sangre y a tinta imposible: Antivorj, no excuse no mercy

Deseo de navidad: Joderle la comida a (?), que cague su propio vómito y trague sus propias heces.


* V * O * R * J *

ULTRAVENGANZA

Meine mutter is a selfish motherfucker, vamos, que es un poco perra egoísta... ¿Qué le voy a hacer yo?
"Yo lo siento mucho, te quiero un montón; pero... parece que sólo eres feliz cuándo bebes vino, mamá".

Tenía 17 años cuándo mi Sensei de 71 me violó la mente: Poco después, tras 5 años de abusos hice un pacto con un demonio socarrón llamado El Ytchz. Más tarde tras otros cinco años más de desgracias, vómitos diarreas suicidios mentales y podredumbre muerte en colchón sucio conocí la bondad y el amor de una criatura, mitad demonio, mitad ángel... llamado Exodum. Pero lo que es realmente importante es cuándo conocí a Zarza. Vorj y Zarza compartieron momentos increíbles y momentos muy desagradables también.


(III)

Teorías del buen gusto:

Blindarse

Equiparse

Armarse

(***)

¿Quién es Vorj y quién es Antivorj? Breve explicación de cada individuo, desde su primera juventud hasta su segunda juventud o edad adulta. ¿Siguen existiendo problemas en la vida cotidiana que Vorj o Antivorj no puedan solucionar con un mazo de bastos?

¿Vorj?

Perturbado (18) -> Psicópata salvaje

Excuse me; please, mercy; married me

¿Antivorj?

Imperturbable (28) -> Psicópata integrado

No excuse, No mercy; baby

Lista de suministros para la creación del relato:

Rivotril 1 mg

Tabaco a cd

Dk= infame

Ntt= Reinita

Teoría profana del éxito susurrada por el demonio El Ytchz:

2 Poder 2

1 Dinero 3

3 Salud 6

5 Venganza 1

6 Redención 5

4 Adrenalina 4

Bitchez selling her assholes for fun
Solrax.

Cuándo el amor de tu vida es en realidad una personal slut o personal jesus todo se trastoca hasta el punto en el que ves cómo todo se corrompe a tu alrededor, porque todas las personas están corrompidas desde el interior hasta el final de sus días: nadie se salva, todos se mueren del asco, nadie puede hacer nada al respecto para mejorar el rumbo del destino rojo.

Vocabulario kamikaze: 

SLUT, WHORE, BITCH, PUSSY, CUNT, SCUMBAG, TWISTED PERV

1. cc dmg

2. stealth

3. Malmsteen

Ode to hypnotise
By Soad

Entrar en la mente de alguien tiene
c o n s e c u e n c i a s

PODER

-Mafia-
tabaco
droga
alcohol
sexo

<venganza redención>

FUMAR MATA

Dignidad
Autoestima
Silencio
Muerte
Seriedad
Poder
Revancha
Venganza
Letalidad
Humo:
Chulería

Down hand
Las madres son sagradas

Oportunidad
sorpresa
ambush
distraer bait

Mi madre es un poco imbécil, pobrecita, =(

Juego con las cartas que me han tocado y es risky, pero gordito me como los rizis

(***)

Cazadores de asesinos:

Vorj --> Asesino

Larva --> La muerte

Zoon --> Arquero

Valcour --> Realidad o Future

? --> Ninfómano magia negra

Ninfas:

Zarza --> Hiperrealidad

Dk--> Hipersexualidad, casi Nymphomaniac

P e r s p e c t i v a   I s o m é t r i c a

<<Sífilis Mon Amour>>

V W L Z (T)

piano piano

Extrema Venganza

Revenge

Duel - Duelo

ÁNGELES Y DEMONIOS, NACIMIENTO DE VISEK

Visek (Tipo de deidad: ángel): Zoon

Nekrus (Tipo de deidad: demonio) Valcour

Ytchz (Tipo de deidad: demonio): Vorj

Exodum (Tipo de deidad: híbrido ángel demonio) Vorj

Hiroxima (Tipo de deidad: híbrido ángel demonio) Larva

VLZW

Dedicado a mi paisano Faraón Love Shady

Clanes enemigos y aliados

T R A U M A

A F T E R M A T H S

N O T S O R R Y

T E A P A R T Y

***

What

Who

Where (?) te estoy buscando

How

Why


Personalidades de Sífilis Mon Amour segunda década...

Antivorj

Valcour

Notcour

Notcorj

Cour

Vorj

CVUJ

JUVC

Trick or Trade

Truco o trato

trick and deal

N I C O T I N A

Soundtrack

Amy Whinehouse

Radiohead

Mr Robot

Chat encriptado
***

Psicópatas - Piedad - Crueldad

Valcour -> Berseker

Vorj -> Mirada Asesinato

Larva -> Inevitable o Muerte

Zoon ->Magia Blanca o angelical

Zarza -> Hiperrealidad / Dk-> Ninfómana

? -> Ninfómano clown black magic

N O T vorj

N O T cour


Nevera

         No soy capaz de dirigirme la palabra a mí mismo cuando me doy cuenta de todo el daño que he causado. Por eso siempre estoy en silencio. Aunque en mi cabeza sólo haya ruido seco de gritos asfixiados con mi propio puño. Y cuando pienso en mi madre, cuando realmente pienso en esa mujer, me entra una angustia tan terrible que me hace desear matarme. Una angustia que me devora por completo, como si estuvieran a punto de clavarme un arpón en el estómago, muy despacio, casi haciéndome el amor. Pero sólo sería una muerte sin más, nada espectacular. Y cuando pienso en mi padre me dan ganas de cambiar mi vida por la suya, para que le saque algo más de provecho. Es decir, matarme.

          Escucho música animada en el salón mientras mi padre duerme asustado por los gritos y los putos muebles que he roto hace unas horas. En realidad yo sólo quería bailar. Pero yo no puedo dormir porque soy culpable. Me fumo un cigarrillo con auténtica soberbia, como si fuera lo único elegante de mi vida. Fingiendo que lo fumo cara al público, en un alarde de sobrestimación. Y salgo por las noches en busca de viejos maricones para que me follen porque no tengo alma, porque estoy vacío, porque sólo busco saciar mi apetito humano. No tengo interés en ninguna mujer porque ninguna mujer es como mi madre. Ni tampoco tengo interés en ninguna muchacha porque ninguna muchacha es como mi hermana. Y no tengo ningún interés en ningún muchacho porque ningún muchacho es como Vorj.

          Odio tanto las manchas de mis dientes, las puto odio, son negras, horribles, como si fueran susurradores de mis vicios. Debería coger un alicate y arrancarme los dientes malos, como deberían arrancarme a mí de esta familia. Mi padre ha decidido deprimido irse a dormir a las 7 de la tarde porque no soporta verme sentado en el sofá destrozado. Luego he ido a espiarle con la sonrisita típica de enajenado mental, y lo he visto muy serio y muy triste intentando quedarse dormido. Entonces he entendido que tenía miedo y que no podía mirarme a la cara. Me he puesto muy mal, he cogido una chaqueta y he salido a la calle a gritar y pegarme con las farolas. Pero con la mano abierta, como si le diera bofetones a mi madre, que pegarle con los nudillos duele demasiado.

          Estoy en la casa de mi madre, ella con sus buenos deseos me dice que ha preparado pescado empanado para mí, que hace frío, mucho viento, que lo vamos a pasar bien. Pero entonces yo decido comportarme como un cretino, le miro a los ojos con odio y le reprocho mil estupideces que ha cometido; y sí, es cierto que mi madre me violó la mente con pocos años, que me pegaba, insultaba y todas esas delicias maternales; pero tampoco era tan mala madre. Y, sin ningún tipo de pudor piso y meo encima de sus buenos deseos, pero ella está cansada, me entran ganas de llorar, me estrangula con la mirada, pero estoy tan acostumbrado a ser una auténtica mierda que me da igual, me trago el llanto y miro con rostro serio, con los ojos de un loco. Enciendo un cigarrillo y le pregunto arrogante si se va a poner a llorar como la puta maricona que es. Entonces mi madre pone gesto de incredulidad, curva la boca y empieza a sollozar. Me pregunta que por qué le hago tanto daño, le digo que uno cosecha lo que siembra. Su llanto empieza a aumentar, pero no te confundas, yo también estoy llorando contigo, al menos no estás sola en eso.

         De vez en cuando me da por pensar en mi madre, y es ahí cuando no puedo más con mi culpa, y me entran ganas de matarme. Justo como ahora. Ahora mismo es un momento increíble para matarse. Porque no puedo con la culpa. Después pienso con terrible dolor en un niño de cuatro años siendo abofeteado, gritado, insultado tanto hasta que su mente no es suya. En mí con cuatro años encerrado como castigo improvisado en el salón, vomitándome encima del pánico que me daba estar solo, y a mi madre regresando, de su paseo espiritual, dejándose llevar por su amor gritándome que me trague mi propio vómito. Me veo a mí mismo y me entran aún más ganas de llorar. No me lo creo, pero qué marica soy. Y mientras le mantengo la mirada a ese niño él me mira todavía con más firmeza e intento apartar la mirada, pero me persigue. Me arrancaría los ojos. Pienso un poco más en mi madre, en su cansancio, en sus te quiero agónicos, casi desmayándose por su propia culpa, y me entran muchísimas ganas de fumar. Me pregunto casi derrotado, ¿por qué le doy guerra a una anciana cuando lo único que suplica es paz?

          Después estoy en el coche de mi padre rumbo a casa llorando porque mi madre me ha usado otra vez, quejándome mientras él me tranquiliza, sin dormir tres días, aprovecho para pedirle perdón por gritarle y montar un escándalo el otro día, pone gesto de auténtico asco al verme la cara, al verme pronunciar esas palabras: –ya hablaremos de eso Sergio. Me quedo frío, soy asqueroso.

          Le digo a mi hermana que tenemos que hablar que es hora de que volvamos a hablarnos, que ha pasado mucho tiempo y me dice que no tiene nada qué decirme, que soy su hermano pero que tampoco lo soy tanto. Le pido, casi suplicando, si puedo, con las pocas monedas que me quedan de un trabajo que conseguí invitarla a tomar algo y me mira a los ojos, a los ojos de su hermano, y dice que no lo cree. Siento rabia dolor y tristeza. Le miro a los ojos, le pregunto si habla en serio, dice que sí, que no quiere saber nada de mí. Le digo que se lo piense, por favor… Entonces voy a mi cuarto y me muerdo un nudillo para no armar escándalo mordiéndome a mí mismo el puto cuello como un depredador, me desvisto cojo una toalla y me ducho. Me pongo guapo, le digo que estoy listo, que si se lo ha pensando mejor que si vamos a tomar algo… Me mira con la misma mirada con la que miro a mi madre. Y finalmente me dice que va a salir con papá, que van a salir ellos dos solos, que no estoy invitado.

         Luego pienso que en realidad le debo haber hecho mucho daño para que me odie de esa manera. Le digo que muy bien, con delicadeza, que lo pasen bien. Mi padre no dice nada, en el fondo sabe que me lo merezco. Le digo a mi padre que se acerque y le susurro: lárgate de una puta vez de mi puta casa. Cierran la puerta y empiezo a chillar histérico, a llorar rabioso a reventar la nevera a cabezazos a patalear, a escupir a maldecir, a llorar solo en la casa hasta que las cosas se calmen. Yo no quería ser así, mi madre me ama, mi padre no puede mirarme a la cara, mi hermana no quiere saber nada de mí. Me llama por teléfono un pobre infeliz para salir a fumar porros. Le digo que sí, que nos vemos en la plaza, llego, me pregunta cómo estoy y le digo que bien. Fumamos hasta que nos entra hambre, le digo que vayamos a mi casa a comer. Abro la puerta y mi padre y mi hermana están allí, no los saludo, vamos directos a la cocina, preparo algo para comer y engullimos. Después le digo que simplemente se vaya. Más tarde, varias horas más tarde recibo un mensaje de un desconocido, le digo que sí, que voy a su casa, y mientras me folla pienso en mi madre, el tipo jadea, gime y se vuelve rojo e inmenso, mientras mi madre llora. Su polla gorda destroza mi culo y pienso que me merezco todo eso. Tengo ganas de matarme mientras me dejo violar, pero con indiferencia le pregunto si se va a correr dentro o en mi cara. Luego le digo que necesito quince pavos para el taxi, me da un billete de diez y me largo.



Zengendros




 V       En una fiesta de drogadictos en un barranco se acerca a mí una chica extraña. Y se sienta a mi lado. Empieza a contarme paranoias sobre su vida, y que está muy borracha: la carta que le libra de cualquier responsabilidad. Quiere que le lie un peta. Le sonrío, a unos metros de mí un colega está pasando por un buen viaje; aunque eso luego se torcería y me reprocharía sonámbulo que dónde estaba que por qué le dejé solo que lo último que recordaba era a mí hablando con una chica. Me río interiormente, ese hijoputa estaba tan pasado que no se dio cuenta que no era una chica, sino una puta con bigote. Se acerca a mí. Busca mi boca y cedo mis labios. Me besa, me besa con fuerza, buscando mi lengua. Me carcajeo por dentro, me dice que le gusto, que soy un gran tipo. Lloro interiormente, es mentira, me quiere usar, quiere mi savia, quiere mi sudor, quiere mi polla. Le sonrío, le acaricio el pelo, me dice que es una chica, aunque nació chico. Ya me lo imaginaba, eres un pobre adefesio creado por Dios, una criatura repugnante y ambigua que vaga por las ravez de la isla buscando un revolcón. Yo soy puro, soy un buda puro. Soy un brujo. Veo en ella cierto destello, me doy cuenta que es un ángel. Me compadezco de ella. Es un ángel que quiere ser follada.
         Seguimos liándonos mientras la noto caliente y excitada. Le digo de ir más allá a liarnos con intensidad. Dice que sí, se pone de pie y empezamos a caminar montaña arriba. Me dice que allí está su coche. Una patética caravana de muerto de hambre que no tiene dónde caerse muerto. Pienso en todas las pollas que se ha comido, pienso en lo duro que ha sido su vida, en su educación católica, en el colegio, en su puta madre; pienso en todo. No me da ni pena ni lástima, sólo un poco de asco: sólo quiere un poco de sexo.
        Entro en su coche, y se desviste mientras estoy sentado. Se pone unas medias de mayas. Un regalo de putas maricas. Para sentirse sexy. Al acabar de correrme una esvástica me dice que si puede salir así de nuevo a la rave, le digo que sí. Le guardo mis bóxers en su bolso como recuerdo, sera lo único que tendrá de mí; porque no pienso volver a darle el gusto a Dios de follarme a sus criaturas mal nacidas. Le empiezo a comer la boca y el cuello, luego se pone a cuatro y le como el culo, se lo masturbo y veo que tiene una polla enorme. Me asusto un poco pensando que probablemente le de hambre de follar y me reviente todo el intestino. Masajeo su polla con delicadeza. Está muy cachonda, lamo sus huevos y la pongo en posición. Saca un frasco de lubricante y le embadurno el culo como si fuera una cicatriz profunda abierta y seca. Luego me pongo un condón y la penetro.
       Mientras jadea y yo empujo pienso en lo absurdo de la vida, del sexo vacío, que amo a una chica, que amo a otra chica, que mi madre no me habla, que mi hermana me detesta, que mi padre está deprimido, que no me pagan a tiempo en el trabajo, que me gusta ir en bus, que he perdido mis gafas de sol, que su puta madre como arde su culo. Salgo de allí y llevo mi polla a su boca y ella mama. No lo hace mal, pero las mejores mamadas me las hizo una chica hace unos años. Estas mamadas no están a la altura, me deprimo un poco, tampoco me importa mucho.
        Una mamada es una mamada. Cambio de condón y vuelvo a penetrarla. Se muerde los labios y jadea, sigo empujando mientras intento olvidarme del absurdo de la vida, del culo de mi madre y de las tetas de mi hermana. Un olor a mierda húmeda inunda el ambiente. Pienso que es el aroma de los maricas. Me entra una risa dura, me carcajeo un poco mientras llevo mi polla a su boca y le digo que me voy a correr. Me dice que me corra y le digo que dónde y me dice que dónde quiera así que me corro en su cara, en su frente, y canto un en nombre del padre, del hijo y del espíritu santo, amén –en nombre de Dios.
       Después, mientras me visto, la contemplo desnuda y bien follada en el asiento cama de su camioneta. Y me doy cuenta, con tristeza, de que en realidad sí es una chica. Una pobre y miserable chica atrapada en el cuerpo de un macho brasileño. Suspiro inexpresivo, me dice que qué hago, le digo que me tengo que ir, se pone un poco triste, querría repetir, pero era suficiente para mí. Follarse suficiente a un pobre ángel maricón. Me subo los pantalones, me pongo la camiseta le digo que adiós, y cierro la puerta. Regreso dónde mi amigo que está jodidísimo en el suelo mientras algunas personas se acercan a ver cómo está, pero él está hecho mierda, mi polla late y se detiene, se duerme y apesta a sexo de maricas. Luego otro puto marica se me acerca, me habla de no sé qué mierda con faltas de autoestima y me pongo de pie, a hablarle al oído, mientras le como la oreja con mi voz y noto que su polla se pone dura, luego cambiando de oreja a oreja rozo mi nariz con la suya, excitándolo aún más, hasta que busca mi boca y cedo, entonces me doy cuenta de que es un demonio. Un puto demonio y un ángel el mismo día. Niego con la cabeza, es que hoy me va a follar todo el universo o qué coño pasa, pienso. Suspiro cansado y amargamente, correrme otra vez.
       Mientras mi amigo está hablando con un extraño empiezo a liarme con semejante engendro repugnante. Mi amigo y el extraño se sonríen y me miran cuando le como la boca al transexual aquel. Los veo de reojo, le digo al maricón de irnos a algún lado a liarnos intensamente. Me dice que sí, subimos por la cuesta y veo la caravana de la puta de antes, me asusto un poco, no vaya a ser que abra la puerta y me reclame. Lo llevo un poco más lejos, cerca de unos arbustos en plena soledad, con la noche escondiéndonos como dos putos maricones degenerados. Me odio tanto a mí mismo por caer tan bajo: pero no tengo dudas de que es un demonio poseyendo a un pobre transexual. Lo noto en su mirada y en que cuándo me corrí dijo que había liberado mucha energía, mucha deliciosa energía, mucha deliciosa energía que él deseaba tener de mí. Una paranoia espiritual; que lo que en realidad está buscando es un novio, que me daría lo mío que me tendría feliz, que tenemos que quedar para follar, que tenga su número, que le llame, que nos veamos otro día, que se vaya a la puta mierda, marica repugnante.
       Arriba descubro que el puto asqueroso se había sacado la polla por debajo de la falda dejando a un lado su braga de guarra. Veo su polla blanca depilada y cachonda, así que poso mi mano en su hombro y lo pongo de rodillas y le ordeno que mame. Y el marica mama, mama, y mama. Cojo su cabeza como si fuera el cadáver de un pollo muerto y empujo con crueldad mi polla en su boca, atragantándolo y provocándole varias arcadas. Ni siquiera saber asfixiarse bien.Y mientras me la chupa pienso en Daphne, en sus ojos, en sus labios, sus mejillas, en su barbilla, en su frente, en su piel; en su cabello, en su figura delgada y alargada, en su adicción a las drogas, en la ropa que no es suya, en sus zapatos, en sus tetas famélicas, en su coño mojado, y en su culo en pompa para que me lo coma yo. Me pongo muy triste, follándome mierdas en vez de follarme diosas. ¿Es esto una especie de prueba divina para ver si soy lo suficientemente hombre como para follarme a dos maricones que juran en nombre de Dios que son mujeres? ¿De verdad son mujeres? ¿Debería cortarles la polla con una navaja y cumplir el deseo de Dios?
       Se pone de pie, se baja las bragas y se abre el culo para mí. Me pongo en posición y empiezo a comerle el culo. Luego pienso que su culo huele a culo y me da asco. Sólo me comería un culo que huele a culo si fuera de una chica, no de un puto degenerado. Paro y empieza a masturbarme mientras miro las estrellas y pienso que debería hacer lo mismo. Entonces cojo su polla y empiezo a masturbarla mientras él hace lo mismo. Chilla y jadea que le encanta esto. Que estoy buenísimo, que soy guapo, que soy increíble, que busca un novio, que podría ser su novio, que me daría todo, absolutamente todo lo que quisiera; luego le pregunto si me comería el culo, y me responde rotundamente que sí; entonces me doy cuenta de que ese pobre diablo no es una chica, sino un puto maricón confundido. Y mirándole a los ojos le digo que si le gustaría follarme el culo y me dice hipnotizado relamiéndose y babeándose que sí.
       Me carcajeo por dentro, le digo que tengo que irme que un amigo está muy mal cuesta abajo, que tengo que ir a verlo; pero el marica no me deja irme y aumenta la intensidad de la paja hasta que logra que me corra. Me corro en su mano como si un bebé estornudara en la mano de su madre. Después exprime mi polla con la mano para sacar la última gota y me suelta esa paja mental de que he liberado mucha energía, que quería toda esa energía, que llevaba mucho tiempo esperándome, que deseaba mi energía, que le debía esa energía, que esa energía era suya. Lleva su mano con mi corrida a sus labios, saca la lengua y la lame como un perro lamiendo un meado en la calle. Arqueo las cejas. Tengo que irme. Cierro mi bragueta y lo dejo solo. Camino colina abajo para ver a mi amigo. Me dice que está muy mal, que tenemos que irnos. Que había perdido sus cosas, que la gente se había bebido su sangría de 8 litros, que le robaron el tabaco, el dinero, sus cervezas; y casi llorando, que se habían bebido su tequila.
        Una sensación de asco y decepción me acompaña toda la madrugada. Luego levanto a mi amigo del suelo y le digo que nos vayamos a casa. Caminamos cuesta arriba hasta llegar a un poblado, cogemos el bus que va a San Telmo. En el bus me voy quedando dormido, y una señora desde detrás me da golpes en la cabeza para que no me hostíe contra el asiento de al lado. Me causa gracia, muchas gracias señora y me vuelvo a quedar dormido, hasta que la señora vuelve a despertarme de la misma forma. Unas cinco veces seguidas, hasta que deciden dejarme ser yo mismo y me despierto con mi cabeza golpeada contra el palo de metal de los buses. Me hace gracia y me duele a partes iguales. Llegamos a la estación, mi amigo se lleva las gafas de sol puestas porque la luz le arde y los colores del tripi le estallan la cabeza. Me sonrío y carcajeo un poco, soy un chico que se ríe mucho.
        Después llego a casa, me quito los pantalones y aún apestando a sexo homosexual me echo a dormir una hora, le digo a mi padre que entro en dos horas que si me puede llevar. Me despierto, me ducho y mi padre me lleva al trabajo. Y después de 10 horas de trabajo siguen las quejas y lamentos de mi amigo que por qué lo dejé solo, que estaba en urgencias con un lavado de estómago, que se lo contó a su padre, que estaba muy cansado. Luego fui a casa a dormir unas 6 horas y me preparé para ir a trabajar, mientras mi amigo dormía dos días seguidos. Me dijo que dejaría de tomar drogas que todo le daba miedo. Luego le di la razón de los tontos y me sudó la polla su decisión, porque sabía que al final, volvería a meterse mierdas extrañas en el cuerpo.
Y ahora yo.
Estoy muy cansando
y todavía me siento sucio.
        Pero qué se le puede hacer, soy un fiel servidor de Dios, y si Dios me pide que me folle a sus engendros, no tengo otra opción que obedecerle. A fin de cuentas, el Dios al que rezo, es un Dios extraño, casi demoníaco, completamente sublime. Que Ytchz descanse en paz.


Esa princesa me ha vuelto marica



Capítulo único
***

             Si soy honesto no recuerdo con disgusto cuando le hice una paja a un chico con parálisis, ni tampoco me humilló que se corriera en mi boca. Aunque el sabor casi me hace vomitar (no me gusta ese aroma), pero supongo que en realidad eso es asunto mío. Y aunque es cierto también que me lo tragué todo sólo por hacerle feliz, pensé en todo momento que nadie en la vida haría jamás algo así por él. Nadie se traga la corrida de un puto paralítico en silla de ruedas. No es que me gustaran los hombres, es sólo que entendía que sólo éramos carne. Además ese pobre muchacho estaba muy caliente y en cierto modo entendí que yo tenía una responsabilidad con él. La conversación había escalado sobre mí y tenía que cumplir una labor: además tampoco soy un sucio calientapollas.

       Me inicié en estas labores entre chicos gracias a una princesa que me había vuelto muy marica. Pero sólo era marica con él (bastante de hecho), el resto del tiempo era un auténtico macho: o al menos eso quería creer. Qué puedo decir de mí: soy talentoso para muchas cosas, arrogante en otras. Cínico hasta la muerte. Y tengo el mismo talento para apuñalar con los ojos. Aquel muchacho discapacitado había vivido emociones muy fuertes conmigo, aunque también era cierto que llevábamos máscaras y artefactos por la época y el momento en el que nos encontrábamos: no éramos completamente nosotros. Pero nada de esto era demasiado espectacular. Nunca me imaginé que todo acabaría así, el chico de la media cara, de la media espalda, de la media polla; etcétera: etcétera: etcétera. Hasta la nausea. Una princesa triste y deprimida, alguien muerto, quizás veinte, y alguien irrisoriamente en silla de ruedas. Un fetiche extraño.

          Yo sólo podía ofrecerle un falso espejismo de placer y comprensión. En el fondo yo sabía que él sólo quería un poco de amor. No me sentía especialmente sucio por todo esto, sino que yo era realmente una persona sucia. Pero me gustaba jugar a arriesgarlo todo en este mundo. Las máscaras nos distorsionaban las facciones y parecíamos de plástico. Éramos criaturas muy hermosas pero también muy sufridas. Todo el mundo quería aparentar o ser otro. Ser una farsa, mentir, exagerar, buscar atención. Aquí todos éramos putas de la atención. Y la verdad es que todo este asunto era terriblemente patético y devastador. A mí, en particular, me deprimía muchísimo.


Capítulo falso
***
          Después de subirme los pantalones y con el imbécil satisfecho me dijo que yo era una slut cum y fue entonces cuando me di cuenta que habían abusado de mí. Que se habían aprovechado de mí porque no merecía esas palabras, porque no era sólo eso, porque era mucho más que sólo carne. Entendí lo que sentían muchas chicas. El ser usadas por algún arrogante hablador hijo de su puta madre. Y por eso me rompía tanto el alma pensar que mi princesa había vivido todo eso con el soplapollas de turno. Porque cuando se enteró que me lo encontré por la catedral, cerca de un bar, y empezamos a charlar se puso de los nervios: se envenenó completamente. Porque no era un capricho o simple desprecio, era auténtico odio. Auténtico odio, ardiente odio, auténticas maldiciones salidas de su boca.

          Y yo sentía un amor sagrado por esa persona, por mi dulce princesa. Ese chico era increíble: sus ojos de indolencia eran los más hermosos que había visto nunca en toda mi vida, su barba casi divina empapaba mis ojos de lágrimas. Su cabello largo me embriagaba y sus pómulos afilados como la escarcha me dejaban petrificado. Sus labios secos y tibios susurrándome mariconadas. En cierta ocasión me pregunté si no era realmente la encarnación de Cristo. Que si esa princesa no era el mismísimo Cristo pidiéndome que me lo follara por el culo. Que si Cristo quería que nos hiciéramos una mamada juntos, que el número de la bestia era el 66 y el de Cristo el 69. No me jodas, todos los maricas creen en Dios.


(...) 
          Estoy destrozado, alguien abusó de mi princesa y no pude hacer nada. La imaginé caminado por la ciudad recién follada, sucia, llena de semen y lágrimas. Sintiéndose una puta mierda. Acercándose a la catedral dónde están los grandes señores, saludando a la gente con disimulo, aparentando calma y paz; y luego caminando hacia el horizonte hasta encontrar el puente de la ciudad y saltar al agua para morir ahogada. O devorada por un cocodrilo gigante. Me rompe el alma su tristeza y su soledad, su silencio y su maldición, su miedo y su dolor. Me rompe el alma que alguien tan bello como él tuviera que sufrir cosas tan horrible como ser usado por alguien al que en realidad no le importas más que ser un agujero caliente. Porque nadie hermoso de verdad merece sufrir absolutamente nada. Y los más horribles de alma tampoco, aunque (me río), hay excepciones como ese puto maricón de mierda.


Asco
***
          Deseaba encontrarme de nuevo a ese cabrón que se aprovechó de mí y romperle la nariz a puñetazos. Pero todo tiene consecuencias: debería estar él saltando al abismo y ahogándose con su propia sangre, saltando a un océano de sangre para morir lleno de escarcha roja. Debería estar él traumatizado y no yo, y no la princesa, y no nadie; salvo él. No debería sentirme sucio ni odiarme a mí mismo por ceder ante un puto hablador, bajarme los pantalones y dejarle entrar en mí, permitirle correrse dentro y luego besar sus labios llenos de su propia corrida. Tú sí que eres una puta de las corridas, hijo de la grandísima perra.


Capítulo 1
***
         Mi princesa era increíble. Su dulzura era absolutamente penetrante. Ni siquiera yo podía aguantarle la mirada, porque había sufrido más que yo. Ni siquiera yo podía hablar más que él, aunque él no dijese nunca nada. Sus manos rodeándome desde mi espalda, sus dedos entrelazados con los míos desde mi abdomen. Sus labios bendiciendo mis propios labios. Su voz en mi nuca, sus labios sobre mi polla, sus ojos sobre mi polla, sus manos sobre mi polla… su puta alma sobre mi polla. Era increíble. Cuando le hacía el amor me estremecía de puro regocijo, jadeaba llorando de auténtica dicha, porque él era mío y yo era suyo, y sólo había absoluto amor, silencioso amor: amor marica. Él me hacían dudar de todo lo que el mundo me había mostrado. Y por eso tenía una sonrisa imposible en mi rostro. Porque yo era auténtico con él. Porque yo era real con ella.

          Tuvimos largos paseos por la ciudad juntos, aguantando el frío de la ciudad. Con los ojos congelados y los labios mordidos. Con las manos entrelazadas como dos novias el día de su parto. Con el cabello atado por el viento y con las pestañas intactas por los buenos viajes oníricos. Con la nariz fría como el odio de un hombre bueno. Caminando por la ciudad llenos de felicidad y complicidad. Riéndonos entre nosotros sobre cualquier estupidez, riéndonos de la gente como dos demonios, saboreando la felicidad… Como dos enamoradas nazis. Dos dulces pétalos de lo más sagrado y retorcido que puede ofrecer el mundo: intimidad. Largos paseos por la ciudad acompañando nuestras tristes y dolidas almas negras, como ángeles con cuernos de mil cabezas, como sangre de color púrpura, como odio volviéndose amor en una petaca de alma humana. Unidos por un sentimiento de desprecio arrogante hacia el mundo. Del más delicioso narcisista y terrible cinismo. Juntos en una habitación fumando hierba hasta emborracharnos con el humo absorbente. Fumando hasta las siete de la mañana, entre polvo y polvo. Respirando sagrado deleite de Dios. Siendo la novia de Dios: siendo Dios. Absolutamente. Mía. No existe nada que pudiera romper mi alma salvo el pasado de diminutos mortales, arrogantes también, pero obscenamente humanos. Basura que sólo sabe causar daño y maltratar flores bellísimas. Esa princesa era un bombón. Noches enteras sudando en medio del frío congelante. Sudados y abrazados mientras esperábamos que el agua se calentara en la bomba de calefacción y volvíamos a follar y a follar y a follar... Largas y atropelladas conversaciones en inglés que ni yo mismo sabría volver a pronunciar. Lo más hermoso de mi vida me lo ofreció una princesa que había sido ofendida.


Apéndice
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          Hablé con El hombre Agujero y trazamos un plan. Íbamos a ir a por él. Luego vinieron las buenas noticias. Volvimos a hablar con La Sucia Larva y fuimos a por ese cabronazo. Fuimos los tres a por el tipo que abusó de mi princesa, lo mío no importaba porque era lo suficientemente fuerte cómo para soportar un dolor y una tragedia así en mi vida, y aunque mi princesa podía soportarlo también: yo no podía. Lloré de emoción cuando Larva me dijo que sí, que olvidáramos el pasado y que ahora estábamos juntos en esto para vengar completamente la afrenta que sufrió mi novia. Abismo me dijo que también estaba dentro y que íbamos a ir a muerte. Casi parecían los viejos tiempos, auténtica complicidad. Intimidad. Amor. Y cuando lo encontramos en un bar de la ciudad, nos acercamos a él de forma lenta y sutil, hasta que nos brindó su atención, le hipnotizamos con nuestras lenguas, con nuestras palabras hasta que él cedió a nuestra magia y con engaños lo llevamos al baño de los chicos. No me había reconocido, el subnormal tenía mala memoria. Con la expectativa de una raya de coca gratis vino al baño con nosotros. Entonces saqué de mi bolsillo un frasco de cristal con la coca, piqué 4 rayas y le di el billete, le digo que él primero, se relame dice que cuál de todas, le digo que eso da igual porque todas son para él, se alarma un poco, dice que eso es demasiado, que le va a estallar el corazón, lo dice riéndose nervioso. Miro a Larva, arqueo las cejas, y le responde que es de mala educación rechazar droga gratis. Abismo se sonríe, dice que para nada era mucho, que era muy suave, y con el dedo húmedo coge un poco de coca y se lo unta en las encías, le mira seguro, y le dice que vea, que no es tanto como lo pensaba. Pero el puto maricón éste no quiere meterse las rayas, entonces saco de detrás de mis pantalones un revólver cargado. Me empiezo a descojonar en su cara, luego le explico que tengo esa arma sólo para él. El tipo traga saliva, y empieza a esnifar la primera raya. Alguien intenta entrar al baño, pero Larva lo empuja fuera y le dice que nadie quiere a nadie más en esta orgía particular y perpetua. Ese tipo tenía auténtico sentido del humor. Tenemos pocos minutos, le doy al seguro y libero el arma, le hago saber que estoy listo para su corrida. Le grito –Esnifa más, puto maricón. Obedece. Lo esnifa todo, asustado y medio loco, con los ojos hinchados y con la nariz sangrante. Le miro a los ojos con la mirada de un asesino –lame el puto plato, le grito. Me hace caso, se le ve activo como un toro, enfurecido y confundido. Siento lástima por el alma que me voy a comer. Le doy el arma a Abismo que la sujeta con expectación y deseo. Luego le doy un bofetón al puto marica éste y me contesta agresivo, lo veo en su forma más primitiva y deliciosa, y empezamos a pegarnos puñetazos hasta que por peso logro derribarlo al suelo. Magullado tengo sólo segundos hasta que entre alguien, Abismo juguetea con la pistola y Larva le pisaba los brazos al imbécil mientras vendía mi alma. Luego le bajo los pantalones y empiezo a follármelo. Y justo cuando voy a correrme dentro de él, mientras él lloriquea y tocan rabiosos a la puerta, escuchamos un disparo que nos estremece por completo. Niego con la cabeza, veo la sangre detrás mío, desparramada sobre mis pies, a Larva con el rostro roto y los ojos rojos, no me lo puedo creer. Vacilo torpemente si correrme o no, esta vida es una puta mierda. Abismo se ha pegado un tiro. Y no sé bien si por error o porque no soportó ver todo lo malo de mí. Miro a Larva con los ojos rotos y desfigurados, él rechista y me dice que ya sabe qué va a ocurrir, le digo con el poco sentido del humor que me queda que se encierre en una de las celdas de váter y que no salga. Se ríe nervioso, cojo el arma, abro la boca y pienso.

Joder.