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24/08/26

La vecina del tercero B

Hola puta, la próxima vez me lo dices a la cara, jodida ninfómana retorcida de tetas de aguja. la próxima te fumas los porros con tu vecino no en el ascensor sino en tu puta casa, retrasada mental. Y de paso dile al sidoso de tu perro que deje de cagarse en el ascensor y en las escaleras, que parece que le metes la polla suya en la boca tuya y que le penetras el culo del chiguagua blanco con el dedo meñique de uña de bruja y largo. Así te despido de mi casa.
Largo.

Por cierto en la puta vida te logras follar a mi papá, perra estúpida.

Firma,
Rey Rata

21/08/26

Nagaz

 V o y a violarte

entre cinco

con un revólver,

puto subnormal

D. D. D.

Dorado

Durmiente

Dotado

Dora

la

ex

plo

ra 

do 

ra


Firma Forramas

11/08/26

¿Quieres saber porque me das asco?


Huélete el aliento
Jodida fumeta borracha
Clamidia perfecta
Apestoso ego
baba sudosa
vómito de 6 años
Jodida bruja maltratadora
Ojalá
Dios
te deje morir en paz
Puta de mierda
Imbécil atorrante
tus ojos no me hacen llorar
tu recuerdo me hace vomitar
y de la nada
una pregunta
qué se  siente
no poder tener
nunca más
hijos
jamás

09/08/26

MAMÁ C L A M I DI A

 Hi Mom:

I hope you're in a good mood; I mean, not grumpy, sitting down, I don't want you to fall flat on your back, God forbid. And happy after spending the day trying to cheer you up. Let's take it one step at a time, shall we? Okay, my love, I promise I won't hurt you too much, my beautiful queen, my darling mommy, sweet Clami.


1- If you want to make Charo hate me, tell her while you're at it how you whitewash your dad's dead penis. Or have you forgotten what a drunk, liar, womanizer, abuser, and rapist Sansur was? Why don't you also tell her how you failed to make Patricia and me believe he was a good father? Anyway, it's enough that you say your dad was a drunken saint. What did his hands smell like after he raped you? Like you or me? In other words, when a father rapes his own daughter, does he leave the scent of his presence on her, or is this just nonsense you've chosen to forget to avoid acknowledging the childhood abuse you suffered? Wow, you must have done something right for me, blind, tired, and sleepless, to write you this letter, Mama Chlamydia.


2- About Charo, I couldn't care less if that woman hates me. Because I know how I feel about her. Anyway, if you consider this war, keep in mind, Giovannita, that I'll play dirty. Congratulations, finally, you fucking idiot, you send me an email. You dirty, opportunistic South American. Do you know how I feel about you? Hate, love? No way, indifference. The same indifference that psychopathic children feel when they see their own mother spread their asses and shove a stick up their asses. The same one you shoved up my ass when I was 22.


3- Cry, throw a tantrum, curse me, beg, cry. Do whatever you want. But of course, don't apologize, because I'm not going to grant it. This is swift, this is direct, this is without excuses or mercy. Because, Mom, this is personal now. And I swear to you, even if it's my last wish, and I die locked up, that the last thing you'll see in this life will be my ghostly smile, and when I die, it will be because of your actions, because that jerk Juan is haunting my head and the house, ha ha ha. When you inherit the house in Vecindario and your mother sleeps in that room, she'll only see the specter of her abuser making love to her. Because that's what he, Ytchz, does often. STUPID WHORE.


4- I'm so sorry, but you wanted to make it personal. Once this letter is sent, you should know that it will be public knowledge. So they can judge you in SMA. Welcome to the Carrefour club, Mom, my dear. 5- Do you feel special for having a good man by your side? Doesn't he seem more like a prize for dildos? YEAH, it turns out your Pimp is a giant dildo with a real cock and a practically brand-new ass. Can I, metaphorically, Mom? Can I, please... I mean, can I desecrate the Corpse, please? Anyway, I don't believe it, poor Heinold, his little wife is Clami Mutter. Ha ha ha.


6- If my father or I lose our lives because you take this house from us, I promise you that if I'm still alive I'll go and fuck all your friends. I'll fuck every single one of those stinking old hags you know as friends at the club, and I won't give a shit about their husbands or their university degrees because, as you can understand, your friends are usually, as they say, use-and-dispose stupid rich girls. Why don't you tell Charo that you also hate the son of one of your classmates? What was that autistic retard's name again, my love? Manuelito? You fucking hypocritical old hag, you don't even have the balls to visit your own mother.


7- I don't want to see you, as far as I'm concerned you're already sleeping eternally. It was just a figure of speech, you know what I mean? Or am I writing slower? Does something itch down there? Ah, that's why you don't have more kids, right? Because they'd be born with chlamydia, hahahahaha. Filthy, filthy, stinky girl, my love. Why didn't you use a condom? Did the money and the red Ferrari turn you on so much, huh? Put on a little Doctor Giovanna. IN THE END, THE MYTH OF THE HAPPY FAMILY BECAME THE MYTH OF THE SOUTH AMERICAN VAGINA, THE CHLAMY VAGINA.


8- If this letter seems heavy, get ready for when I have a little more power. You'll never set foot in Vecindario again. Nobody loves you here. Not me, not Patricia, not Dad, not even your own mother. Poor girl, I really feel sorry for you.


9- Want to know why you disgust me?

Smell your breath

Fucking stoner drunk

Perfect chlamydia

Stinking ego

Sweaty drool

Six-year-old vomit

Fucking abusive witch

I hope

God

lets you die in peace

Fucking whore

Scumbag imbecile

Your eyes don't make me cry

Your memory makes me vomit

And out of nowhere

a question

What does it feel like

to never be able to have

children

ever again


Sergei


30/07/26

Vilma y Sofy, mis amigas extranjeras

 Poco voy a contar sobre estos dos imbéciles.

1 Marroquí basura de mierda, no por ser moro, sino por ser imbécil. ¿Me vas a dejar k.o y violar? Acércate a mi territorio y yo sí que te voy a bajar los pantalones y las bragas lacoste y con mi gran polla gorda de sudaca resentido te voy a preñar puto enano narizón de mierda.

Te voy a meter todas esas botellas de cristal por el culo y luego te voy a reventar la nariz a pollazos, no te preocupes, cuando pises la cárcel aprenderás a amarme, me estarás agradecido toda la vida. Tanto tiempo metiéndote droga por el culo te servirá de dilatador. 

Me soñarás y te harás pajas soberbias pensando en cómo te profané ese culito de puta con bigote. Ese chochito de hombre, jodido energúmeno de mierda. Y me voy a mojar la polla con tu saliva cocosa, jodido basura humana. Te digo esto porque sé que me leerás. jodida escoria, deberías estar muerto, suicídate y deja de violar gordas y sudamericanas, puto retrasado mental.

¿Tocas mi cuello? Yo voy a tocar el cuello de lo más sagrado que tengas y besaré su pulso cardiaco, porque la sangre corre no sólo en la sien, sino también en las ingles, cerca de ese coñito depilado que tanto amas. Me follaré a una puta sin condón y luego le contagiaré alguna ETS a tu novia. Y así tus hijos tendrán mi ADN.

2 Sofy: ¿La gente te teme porque haces k.os? Yo no te respeto porque tu hermana es un puta imbécil. No voy a entrar en detalles, no somos familia y nunca lo seremos. Escupo en tus fotos.

3 Esto es un calentamiento. No te imaginas lo vil retorcido y desgraciado que soy, con Exodum no jode nadie, y menos tu madre, tu hermana y tu abuela, a quiénes con gusto les haré el amor con mi gran polla gorda de sudaca. La polla de un perro, oye, ¿es cierto que os folláis a las cabras o sólo es porque la gente sabe que volasteis cara al mar?

27/07/26

Sabrina la psicópata rica

 Qué rica estás cuando te sonríes con ese culo de esponja sublime y deliciosa.

Tus ojos iluminan mis abismos,

me gustas

me gustas

me gustas

rica eres de gracia el amor esté contigo

bendita eres entre todas las mujeres

por la forma de tu nariz

y el brillo de tu sonrisa

te hacía madre de mil hijos

guapa

25/07/26

Sífilis y Turrón

Nunca te olvidaré putita asquerosa


 Dedicado a Valcour, Luis. el tercer integrante de Sífilis Mon Amour

<<Si estás perdiendo llévate contigo siempre algo de tu enemigo>>

Como una oreja, la oreja tuya Andrés.

Un Sergio muy obeso camina triste y solo por la ciudad de Vecindario. La gente lo mira con desprecio y burla porque está gordito. Sus antiguos compañeros de Instituto lo basurean porque está gordo sucio deprimido y sin trabajo. Y otro gordo (hermano se supone, sólo por gordura social, no por ser hermano de sangre) le dice: estás horrible, no sé qué te pasó, pero estás gorda y das asco; ¿sabes a quién me recuerdas? Al actor pornografico Torbe.

El gordo con baja autoestima, tristeza, sin madre y malestar no responde. Luego, al rato, sádico y burlón, al ver que no le ha hecho daño todavía, continúa hambriento: ¡Estás hecho un asco puto degenerado; da muchísimo asco verte caminar, y hasta respirar, hazte un favor y muérete, suicídate ya mismo, no le haces ningún favor a nadie, el sólo hecho de verte con nosotros, los tíos guays hace que me den ganas de vomitar. No sé, haz algo, ábrete el culo, déjate follar por algún negro. ¡PUERCO, gordo cabrón!

El gordo sigue sin responder. Impasible, y pálido. Observa con malestar y algo de lástima la escena, y tan sólo logra pegar un trago a su cartoncito de vino delante del grupito de amigos de este Neogordo. Luego el cabronazo sigue: qué mal, encima bebiendo vino barato. Puto pobre sudaca de mierdad. Eso lo usa mi santa madre para cocinar, me das risa, me dan ganas de darte una bofetada.

Acto seguido, Andrés se acerca a Sergio y le propina un latigazo con la mano. Pero Sergio no responde, piensa: ¿qué sentido tiene devolverle un golpe físico a un cabronazo que lleva toda su vida metiéndose en peleas y abusando físicamente de su hijo pequeño y de su madre, y probablemente haya sido violado hasta por su padre? ¿Tendría sentido pegarle? Algo dentro de mí se rompió ese día. Una parte de mi corazón desapareció y entendí que tenía que acabar con él de todas formas. No podría seguir viviendo si no moría él. Pero con paciencia y mucha angustia, tristeza, decepción, lástima y hasta pena por él pensé: ¿Si él me arrebató a ese pequeño pajarito rojo debería yo arrebatarle a su bebé? ¿Debería follarme a su hijo por el culo hasta que le salgan hemorroides y le cueste cagar su propia diarrea? ¿Debería cortarle la polla y hacerle operar para que se vuelva mi mujer? El gordito de Sergio tenía dudas. Pero lo que sí sabía era que Andrés había cruzado una línea, había tocado el rostro del hijo de su papá. Calma, se dijo Sergio. Si no muere hoy, morirá mañana. Y si no muere él, moriremos los dos. Y si no morimos los dos, en la próxima vida, seré tu torturador.

El gordo piensa: ¿Ah, que tú, hijo de puta madre, tienes mamá? No lo parece, ¿qué tienes hijos? No lo parece. ¿Cómo un gordo se burla de otro gordo? ¿Qué clase de chiste es este? Pero el verdadero gordo guarda silencio y no decide entrar al trapo, porque, entre otras cosas, sabe que ese falso gordo hijo de su putísima madre le ganaría en una pelea real. El gordito está desentrenado, no hace ejercicio, apenas se mueve de la cama, apenas sale más que a comprar el pan, apenas tiene pene. No se la logra ver. Encima, se dice para sí mismo, "ese gordo cabrón tiene razón, me doy un aire a Torbe". Sergio se ríe, no por nervioso, sino porque es un psicópata. Se ríe porque le hace gracia que alguien tan insignificante haya podido pensar en algo tan mundano.

Una de las muchachas de allí hace lo que puede para defenderlo: cállate ya, desgraciado, no digas más mierdas de mi amigo. El gordo se conmueve, y llora por dentro. En su casa piensa en Yanet. Es una chica linda y hermosa, pero es muy joven para entender a Sergio. Sergio tiene sus motivos, prefiere no romper el silencio. Sigue a su rollo. Bebe otro trago de alcohol y no gesticula, no hace ningún comentario. Lo único que alcanza a hacer es soltar una sentencia:

"La verdad es que soy un parásito social, un gordo que sale de vez en cuándo a echarse unos cigarrillos, fumar algún que otro porro y beber alcohol".

El gordo abusador se queda callado, no dice nada, pero mira la situación con extrañeza. Luego el gordo profético continúa: "Soy un gordo nihilista y comprometido con la muerte. No me importaría morir mañana mismo. Estoy triste, pero tampoco me importan tus palabras. Son, como se suele decir, de usar y tirar. Papel sucio en baño mojado. Papel mojado de diarrea".

El neogordo se cabrea, intenta re-controlar la situación, así que le dice algo desorientador: ¿sabes dónde deberías estar tú? En el Jumbo chupando pollas. Tienes cara de puto gay. Pero el gordo se sonríe, luego con cinismo y gordura responde: Algo maricón sí que soy. El gordo reprimido se pone caliente, piensa, en sus delirios homosexuales que, de algún modo, podrá convertir a este pobre gordito en su gordita pasiva. Siente una atracción fatal y retorcida hacia él. A fin de cuentas, es un gordo con la cara bonita.

En alguna paranoia carcelaria, el típico gordo que es deseado por todos los presos que han descubierto su homosexualidad recientemente. El gordo, después de soltar esas palabras con algo de ironía, decide irse a casa, bastante triste pero sin agachar la cabeza. Nunca agachar la cabeza, Sergio. Luego recuerda a una profesora de mierda diciéndole que "está gordo, que le den por culo, que no tiene familia, que es una escoria, etcétera".

Pero al gordo le entra la risa, y cuándo un gordo se ríe, jadea de placer. Pobre vieja infeliz de tres al cuarto, piensa el gordo. Camino a casa ve la corrupción de la ciudad. La gente fumando sus porros, la gente ligando de madrugada, la gente falseando la verdad, la gente y la ausencia de Dios en todos los sentidos posibles. Los genitales del gordo están encogidos por el frío y las pastillas, quitándole testosterona, volviéndolo una criatura mitad hombre y mitad santo. Ha olvidado el olor de una vagina. Ha olvidado el olor de sus propias feromonas, su propio olor, el olor delicioso de sus huevos. Pero intenta no decepcionarse, intenta salir adelante. Intenta no morir en el intento de sobrevivir. Llega a su casa y se tumba en la cama. Y yace allí mientras los fantasmas de su gordura y la tristeza le lamen la oreja. Antes de dormir, ocurre lo insospechado, se acurruca con frío meado y con algo de caca en el ano, como el bebé de Andrés, y habla con Dios.

Por favor, Dios, si estás allí, dame una señal, suplica. Y a la mañana siguiente, el gordo despierta, contra todo pronóstico, más gordo todavía. Pasando de una obesidad mórbida I a una obesidad mórbida II.

Luego vuelve a ocurrir lo miso la noche siguiente, y el gordo sigue suplicando a Dios, acojonado por lo que le está ocurriendo. Ya pesa 150 kilos. Intenta levantarse de la cama, pero no puede. Piensa en las palabras del otro gordo, en su violencia psicológica. En sus maltratos, en sus abusos. En el terror que pudiera sentir una persona buena al verse en la situación en la que uno puede salir mal parado. Digamos que hablamos de miedo a ser asesinado... ¡golpeado hasta sangrar o quedar inconsciente! El gordo vuelve a rezarle a Dios, esta vez con más necesidad:

Por favor Dios, si estás allí dame una última e irreprochable señal, una señal para no apuñalar a su hijo en los ojos, y tragarme la sangre. Dame una señal para no disfrutar con la tortura que estoy a punto de realizar. Dame una señal, Dios, para no convertirme en un mounstruo. Para no cruzar el umbral.

Entonces Dios le manda una señal. Eres sociópata. No hay nada qué temer.

Y el gordo se despierta al día siguiente con una obesidad grado tres. 300 kilos aproximadamente. El gordo no se lo cree, ni la ropa que llevaba antes de dormir le queda, sólo hay retazos de tela estrangulando sus carnes y su grasa. Pero siguen sonando en su cabeza las palabras de ese gordo avasallador, se dice con ternura y tristeza: "¿Por qué es tan tóxico si él también está gordo? ¿No somos casi la misma persona?"

El gordo intenta levantarse de la cama, pero no puede, intenta respirar, pero no puede hacerlo con facilidad. Decide llamar a una ambulancia con el único dedo medianamente normal que tiene, y mientras pulsa los botones táctiles con el meñique se palpa el estómago con mucha ansiedad y desesperación. Su barriga entonces empieza a rugir, y antes de hablar con la ambulancia para que le auxilien la barriga comienza a hablar:

-Tranquilo gordo. No pasa nada por estar gordo. Soy yo, lo mejor de ti. La grasa que te habla te reconforta, la grasa no se hunde nunca, siempre flota.

El gordo queda perplejo, pero decide escuchar a su propia barriga, a fin de cuentas antes del suicidio como solución pretende escuchar a su propia grasa: "con esto gordo quiero decir que no te hundirás, y pese a que pudiera parecer lo contrario sólo será una forma de encontrarle sentido a la vida y a tu condición crónica de gordo terminal. No estarás solo en el proceso, yo te acompañaré". El gordo escucha atentamente y luego pregunta: ¿Y qué hago con ese otro gordo que tanto daño me ha hecho con sus palabras, que me ha obligado a tragarme mis heces? "No hace falta que hagas mucho, porque no es un auténtico gordo, sólo es un gordo mierdecillas que ni para darle por culo vale, es escoria, es escoria, es escoria; y deberías saberlo bien, no eres tonto, porque, entre otras cosas, te estás dejando avasallar por un impresentable. Pero no te preocupes, yo, tu grasoso amigo, Ytchz, tengo una solución a tu problema".

El gordo abre bien los ojos y acaricia su barriga, luego sigue las instrucciones que su diabólica barriga le indica. Lo complicado del asunto era salir de casa, así que esperó a que se hiciera de noche y luego de madrugada para salir por la puerta.

Se arrastró por el pasillo hasta el salón, intentando no despertar a su padre, dejando un hilo de sudor amarillo. Luego con la ayuda de la funda del gran sofá dónde se sentaba a ver la televisión se hizo un taparrabos. Fue a la cocina y cogió un pela papas que guardó en el pliegue de su barriga. Ésta lo engulló como si fuera una boca sin labios. Y guardó allí el filo y la punta de metal. Siguió con las instrucciones de su barriga y salió descalzo a la calle, en busca del gordo hijo de puta.

De mejor humor al no estar solo en esta guerra, con su barriga gigante mórbida y llena de estrías, con la piel como un órgano gigante y extendido como el coño laxo de una actriz porno, la abuela de Andrés, camina muy lentamente por la calle secundaria. La barriga le dice: Ahora gordo, quiero que camines muy despacio para ahorrar energía y cuándo veas a ese cabrón con sus amigos no les digas nada, se sorprenderán al verte y allí es cuándo deberás buscar el conflicto, atento a eso. Y luego ofreces droga. Inmediatamente después, cuando se hayan confiado, coges el puñal y te dejas llevar pensando en lo más sagrado que tengas. Para que llores tú, tu madre, o tu padre; mejor que llore su bebé.

El gordo obedece y camina y camina durante más de una hora, los pasos son muy dolorosos para él y sus articulaciones, pero de igual modo continúa. Llega al lugar dónde fue humillado y con una media sonrisa saluda a todos los presentes.

Atónitos y podridos en la droga miran al gordo con auténtico asco y pavor: si hasta parece más alto. La muchacha que lo defendió empieza a lloriquear histérica y piensa: "¿qué demonios te ha pasado, hermano, si tú antes no estabas así?" Sergio con olor a sobaco mira a los ojos al puto subnormal de Andrés. Ya él y con chulería y crueldad le dice:

Te has vuelto loco y encima estás peor todavía, no sé cómo coño lo has hecho; pero estás hecho todo un puto gordo. Encima no llevas camiseta, te has vuelto completamente loco, ¿qué coño haces aquí?

–Hola, ¿qué tal?

–¿No entiendes?

¿Qué coño haces aquí?

Aquí no te queremos.

–Yo he venido a saludar, traigo porros para todos.

–Ah vale, eso se dice primero, ¿polen o hash?

–¡Polen del bueno!

–¿Y dónde lo tienes?

–En la cartuchera...

–Ah, gordaco, sácalo todo y luego me la chupas, ¿vale?

–¡Claro! –el gordo lleva su mano al pliegue entre sus carnes y palpa el afila papas, piensa que ahora es una cuestión de sangre fría, pide papelillo y un filtro, se lo dan, se lleva el papelillo a la oreja que todavía es normal, luego el filtro en la boca y sujeta el mango del pela papas. Después se aproxima al abusador que quería convertirlo en su puta personal y, entre sonrisas cómplices, le pregunta si tiene fuego –a ver la droga– dice el basura éste, con tono autoritario.

Entonces la barriga rugue y una voz infernal, nacida de sus entrañas empieza a gritar. Todos se asustan. Le cambia el gesto al gordito y hambriento de sangre se abalanza sobre el abusador que parece una rata encogida. Caen al suelo, sus amigos intentan pegarle patadas al muchacho, pero la grasa le protege. Su cabeza está clavada en el cuello del abusador y mientras el abusador drogado y tambaleándose por dentro intenta desesperadamente buscar los ojos del gordo para clavarle los pulgares éste empieza a apuñalar su estómago hasta dejarlo hecho un colador.

Se puede ver la grasa amarilla casi como el mordisco de un animal extraño. Las babas caen de la boca del gordo hinchado a fármacos e inspirado por Dios. Su expresión es de deleite puro mientras la adrenalina bombea salvajemente y el apuñalado empieza a sangrar. La barriga grita con su ronca voz: –¡Te lo dije!– Y el gordo sigue apuñalando hasta quedar exhausto.

Con las manos rechonchas empieza a jugar con la grasa y la sangre, llevándose, con mucho apetito, la grasa fresca a la boca. Su boca brilla sucia y podrida de tanto odio, alimentándose de otro gordo, como un epiléptico en una fiesta. Empieza a convulsionar, pero no se mueve de su posición. Se mantiene allí hasta que los brazos del gordo maricón empiezan a flaquear. Luego con la frente empieza a destrozarle la nariz y entonces éste llora y en un suplicio de desesperación jadea infeliz y miserable: –¿Por qué?

El gordo del infierno se ríe. La muchacha ya no está, salió corriendo despavorida. Los amigos están llamando a la policía. Una sonrisa fingida dibujada en la boca del abusador. "Puto gilipollas" piensa el gordo. La barriga exige su premio, así que sigue rebanando el estómago con el pela papas y engullendo esa grasa, luego se gira sobre sí mismo, rodando y quedando boca arriba, y con cansancio y satisfacción suspira aliviado.

Porque sabe que Dios o su propia grasa le han mandado una señal irreprochable. Y con convicción más que por otra cosa, con felicidad en los ojos y sangre en la barriga, mugre y con paz en la boca respira hondo; y por fin. Se dice. Por fin puedo respirar en paz.

Por cierto, todavía me debes veinte euros. Y me los tendrás que pagar en esta vida o en la otra. Con el trabajo y esfuerzo de uno, no se juega.

Iris Natalia y yo

 ;)

Te odio Santiago

Y te odiaré toda la puta vida.

12/07/26

Blanqueo

Sergio, tú desprecias a la gente que no te da la razón o a la que siente cariño por ti.

Tú sabes Sergio, muy bien, que yo a Patricia y a ti  los amo,v a pesar de tus desprecios y deseos de infelicidad que no los recibo y a pesar del silencio de mi hija.  Mis hijos siempre estarán en mi mente y en mi corazón.  Me llevo solo el inmenso amor que les tengo y les deseo mucha fortaleza al igual que la he tenido yo para empezar varias veces desde cero.


Ustedes me culpan  y tratan de que sufra porque decidí divorciarme y vivir ahora como lo decido. 

Es mi derecho.  Igual que ustedes tienen derecho a vivir su vida. Cada cual decide ser feliz o no. Yo decido lo mejor para mí.

Agradezco a Dios por mis 60 años.  Cada día me siento feliz por mi salud, por mi trabajo, por los miles de alumnos y alumnas que me llenan la vida.

Agradezco tener buenas personas a mi lado, más de las que alguna vez lo hubiere imaginado.

Adoro mis libros, mis paseos por la playa, el sonido melodioso del mar, mi aire lleno de salitre y mis gaviotas. El silencio.

Sergio yo te voy a desear mucha fortaleza para que te rescates de ti mismo y tengas el derecho de vivir contigo y con amor. Culpar a otros no te ayudará a afrontar tus problemas.

Que Dios te bendiga y te permita ser feliz.

10/07/26

Ameye la grasosa protagonista

Una gorda guapa e ignorante se cree la creme de la creme. Un moro violín le metió semejante polla gorda por el ano cagado y ella pujó mierda hasta que el patera llenó su uretra de diarrea grasosa y semen con sangre. Búscate un trabajo y cierra el orto niñita mórbida. Repugnante basura parásito social que sólo sabe beber y babearle los pies a los morrrrrrrrrrr0s ji ji ji. 24 horas dije. No te vuelvo a repetir. Si no iré a por ti y el dinero de tus padres. ¿Crees que no puedo rastrearte? Tócame cualquier parte del cuerpo y te juro que te llevas un escupitajo. Enferma drogadicta de mierda. Yonkie tartamuda llorona amante de los patera. Energúmena. Lávate los dedos que hieden a chocho. Basura inmunda. LLENA ERES DE GRASA Y LA GRASA TE ACOMPAÑE COCHINA PUTA Y GUARRA, ME CAGO EN TU PERRO FALLECIDO.

30/06/26

teclas prohibidas

Manejo tanta información confidencial personal privada humillante y real que estoy y estaré siempre en jacke mate con los putos verdes apestosos de la guardia civil. Vengan de uno en uno a tocarme al timbre, vengan a Orchilla. Bastardos babosos corruptos y malcriados. Advierto. Si entráis por la fuerza, con un demonio os vais a encontrar.

28/06/26

Altamente criminal

 Me habían jodido demasiado mal durante los últimos años. Descubrí que mi exnovia Gara me había hecho brujería. Lo descubrí porque en la biblioteca de la ciudad encontré un libro que ella misma hace unos 6-7años había sacado para estudiarlo. No me lo tomé como algo personal, pero sí es cierto que me molestó bastante. A fin de cuentas por qué ella sí podía recurrir al demonio y no yo que tengo uno personal muy interesante. Con el paso de los días meses y años había logrado aceptar mi personalidad. Sociópata. No era un alarde de grandeza, era mi yo más genuino. Mi alter ego criminal. Además de todo esto había entendido cómo funcionan la mayoría de las mentes de la gente, sin trucos baratos, con manipulaciones intensamente intuitivas. No era que Sergio fuera muy inteligente o listo, era que según el estudio clínico tenía que tener una de las siguientes opciones:

1 Superdotado

2 Retrasado mental

3 Sociópata encubierto

4 Psicópata virgen

5 Alienígena 

6 Fantasma

Y aunque la figura del fantasma me acompañaba últimamente más de lo normal, la opción más certera era la de sociópata. Después de matar a mi agresor con un conjuro de magia negra entendí que había otorgado un alma al otro lado. No había manera de deshacer el embrujo. Ese moro de mierda está muerto. Lo sé con exactitud porque Ytchz hizo los honores. Por otro lado, el caso de Gara me conmovió. Esa mujer me odiaba de verdad. Y eso me daba mucho poder. Podía olerlo en todas partes, en mi forma de caminar y en mi forma de expresarme. Todo me recordaba a ella. No la echaba de menos, la gracia del asunto es que Gara no tenía cojones de mandarme un mensaje, aunque me stalkeara siempre. Menuda ruina de mujer. Lo último que hice fue mandarle un mensaje de disculpas. Eran genuinas, pero nunca respondió. No me impresionó. Sólo que, pensé, en realidad, ¿no te molaría follarme de nuevo, Gara? ¿No te gustaría meter tus finos dedos en mi culo lentamente mientras me suplicas follarme por detrás con un dildo atado a tu cintura? Quiero decir, Gara, bebé, mi amor, mi brujita torpe. ¿Crees que no pienso en ti? Estoy seguro que si me vieras a los ojos ahora mismo caerías derretida ante mí. Lo sé porque mis ojos muertos han mejorado con el paso del tiempo. Luego pienso en J. en lo estúpida e injusta que es. Niñata de mierda, sigue con tu rollo de hacerte la importante, a mí me va a dar igual siempre. Voy a fingir algo que no existe. Un beso que nunca recibirás y espero que eso te carcoma toda la existencia. Cuándo tengas hijos y le pongas al menor: Sergy. Después pienso en lo rica que está S. Esa cara de transexual macho que tiene la muchacha. Si hasta mi mejor amigo me dijo: "Coño Sergio, pero si eso es un travelo". Yo se lo pregunté en público y me dijo que me fuera de allí, no entiendo por qué se enfadó, si en realidad era una pregunta legítima. Sin necesidad o ganas de ofenderla. Sus labios carnosos, sus ojos oscuros, el olor de su cabello, su mirada, su rudeza. A mí me pone a mil verla. Me acelera el pulso, ¿Qué si me gusta esa chica, S.? No la verdad. Alguien tan exclusivo como yo jamás se fijaría en alguien tan insignificante. No está a mi altura mental. En mis laberintos, mi calabozo psicodélico. Pero qué buen par de tetas, mi amor. Mi reina. Qué rico culo plano tienes. Ese apestoso coñito de rata debe ser una delicia. A fin de cuentas dicen las lenguas que mucha gente se lo ha follado. Cada día más linda, esperando al hombre que se comporte como hombre. Encuentra aquí, en estas líneas el verdadero significado de lo que es un hijo de puta, puerca sucia y barata. Qué rica mirada, su generosidad. Los chicos del barrio intentando hacerse los guays, ja ja ja. Pero qué asco me dan. A todos con la mirada muerta les diría: ¿Y vuestras abuelas siguen vivas o tienen algún tipo de cáncer, eh, hermanitos? No estoy aquí para juzgar a nadie, pero todos vosotros sois escoria y os deseo la muerte. Ya no lo escondo. Deseo que todos vosotros muráis de formas extrañas e inimaginables. Esto es un diario de muerte. Un Sífilismonamour muy delicado. Es mi death note. ¿Me follaría ricamente a J? Sí. ¿Le follaría la boca a S? Sí. ¿Le daría por el culo a Gara? Obviamente sí, pero... ¿tiene importancia? Me dáis el más exquisito asco. Os veo y mi garganta se llena de pus morada. Os veo y mis dientes se vuelven de caries pútrida. Os veo y mi lengua se convierte en una serpiente roja. Os veo y no me despertáis ningún sentimiento de empatía. Por mí como si decidís quitaros la vida, al menos dejadme coger palomitas de maíz para gozármelo lentamente. Tengo otras miras.

Tiro al arco

Sergio era una persona que conocí en la Universidad.

25/06/26

Llanto profundo

 llanto profundo en tlp

Sí, en personas con Trastorno Límite de la Personalidad puede aparecer un llanto muy intenso o profundo, especialmente cuando se activan emociones relacionadas con rechazo, abandono, conflictos interpersonales, culpa, vergüenza o sensación de vacío.

Algunas características frecuentes son:

  • El llanto puede surgir con una intensidad que la propia persona siente difícil de controlar.
  • La emoción puede sentirse abrumadora y ocupar casi toda la atención.
  • Puede durar desde minutos hasta horas, dependiendo de la situación y de cómo se regule la emoción.
  • A veces se acompaña de sensación de desesperación, vacío, soledad o miedo a perder a alguien importante.
  • Tras el episodio puede aparecer agotamiento emocional.

Sin embargo, el llanto profundo no es exclusivo del TLP. También puede ocurrir con depresión, ansiedad, duelo, estrés extremo o incluso por privación de sueño. Después de 48 horas sin dormir, la regulación emocional suele deteriorarse mucho y es común que las personas lloren con mayor facilidad o intensidad.

Me preocupa especialmente el dato de que llevas dos días sin dormir. ¿Has conseguido dormir algo, aunque sean unas pocas horas, o llevas prácticamente 48 horas despierto? ¿Y el llanto viene acompañado de tristeza intensa, sensación de vacío, ansiedad, o pensamientos de hacerte daño? Si hay pensamientos de autolesión o suicidio, dímelo claramente para poder orientarte hacia ayuda inmediata.

24/06/26

El gordaco cabrón

    Dedicado a REY RATA y Menta, el primer integrante de Sífilis Mon Amour y my exnovia brujita arrepentida, te hago vodoo si me da la gana, capulla, te costó mucho el truquito de brujeria o qué, muñeca, tus tetas en mi boca, pero más grandes, como los de una madre alcoholica.


Un bully gordo seco apestoso con hachis en la boca camina por Vecindario. La gente lo mira con desprecio y asco, no porque esté gordo. Sus antiguos compañeros de Instituto lo basurean porque está gordo. Y otro gordo (hermano se supone, sólo por gordura social, no por ser hermano de verdad) le dice: estás horrible, no sé qué te pasó, pero estás gorda y puta adicta y das verguenza bro; ¿sabes a quién me recuerdas? Al enano ese que dice Chúpalooo, pero en gordo y en maricón.

El gordo con baja autoestima, tristeza, depresión y malestar no responde. Luego el otro gordo, al ver que no le ha hecho daño todavía, continúa: Estás hecho un asco; da muchísimo asco verte. Haz ejercicio, PUERCO, gordo cabrón.

El gordo sigue sin responder. Observa con malestar y algo de lástima la escena, y tan sólo pega un trago a su cartón de vino delante del grupito de amigos de este Neogordo. Luego el cabronazo sigue: qué mal, encima bebiendo vino barato. Eso lo usa mi santa madre para cocinar.

El gordo piensa: ¿Ah, que tú, hijo de puta madre, tienes mamá? No lo parece, ¿qué tienes hijos? No lo parece. ¿Cómo un gordo se burla de otro gordo? ¿Qué clase de chiste es este? Pero el verdadero gordo guarda silencio y no decide entrar al trapo, porque, entre otras cosas, sabe que ese falso gordo hijo de su puta madre le ganaría en una pelea real. El gordito está desentrenado, no hace ejercicio, apenas se mueve de la cama, apenas sale más que a comprar el pan, apenas tiene pene. No se la logra ver. Encima, se dice para sí mismo, "ese gordo cabrón tiene razón, me doy un aire a Torbe".

Una de las muchachas de allí hace lo que puede para defenderlo: cállate ya, desgraciado, no digas más mierdas de mi amigo. El gordo se conmueve, sigue a su rollo. Bebe otro trago de alcohol y no gesticula, no hace ningún comentario. Lo único que alcanza a hacer es soltar una sentencia:

"La verdad es que soy un parásito social, un gordo que sale de vez en cuándo a echarse unos cigarrillos, fumar algún que otro porro y beber alcohol".

El gordo abusador se queda callado, no dice nada, pero mira la situación con extrañeza. Luego el gordo profético continúa: "Soy un gordo nihilista y comprometido con la muerte. No me importaría morir mañana mismo. Estoy triste, pero tampoco me importan tus palabras. Son, como se suele decir, de usar y tirar. Papel sucio en baño mojado. Papel mojado de diarrea".

El neogordo se cabrea, intenta re-controlar la situación, así que le dice algo desorientador: ¿sabes dónde deberías estar tú? En el Jumbo chupando pollas. Tienes cara de puto gay. Pero el gordo se sonríe, luego con cinismo y gordura responde: Algo maricón sí que soy. El gordo reprimido se pone caliente, piensa, en sus delirios que, de algún modo, podrá convertir a este pobre gordito en su gordita pasiva. Siente una atracción fatal y retorcida hacia él. A fin de cuentas, es un gordo con la cara bonita.

En alguna paranoia carcelaria, el típico gordo que es deseado por todos los presos que han descubierto su homosexualidad recientemente. El gordo, después de soltar esas palabras con algo de ironía, decide irse a casa, bastante triste pero sin agachar la cabeza. Nunca agachar la cabeza. Luego recuerda a una profesora de mierda diciéndole que "está gordo, que le den por culo, que no tiene familia, que es una escoria, etcétera".

Pero al gordo le entra la risa, y cuándo un gordo se ríe, jadea de placer. Pobre vieja infeliz de tres al cuarto, piensa el gordo. Camino a casa ve la corrupción de la ciudad. La gente fumando sus porros, la gente ligando de madrugada, la gente falseando la verdad, la gente y la ausencia de Dios en todos los sentidos posibles. Los genitales del gordo están encogidos por el frío y las pastillas, quitándole testosterona, volviéndolo una criatura mitad hombre y mitad santo. Ha olvidado el olor de una vagina. Ha olvidado el olor de sus propias feromonas, su propio olor, el olor delicioso de sus huevos. Pero intenta no decepcionarse, intenta salir adelante. Intenta no morir en el intento de sobrevivir. Llega a su casa y se tumba en la cama. Y yace allí mientras los fantasmas de su gordura y la tristeza le lamen la oreja. Antes de dormir, ocurre lo insospechado, se acurruca con frío y desesperación y habla con Dios.

Por favor, Dios, si estás allí, dame una señal, suplica. Y a la mañana siguiente, el gordo despierta, contra todo pronóstico, más gordo todavía. Pasando de una obesidad mórbida I a una obesidad mórbida II.

Luego vuelve a ocurrir lo miso la noche siguiente, y el gordo sigue suplicando a Dios, acojonado por lo que le está ocurriendo. Ya pesa 150 kilos. Intenta levantarse de la cama, pero no puede. Piensa en las palabras del otro gordo, en su violencia psicológica. En sus maltratos, en sus abusos. En el terror que pudiera sentir una persona buena al verse en la situación en la que uno puede salir mal parado. Digamos que hablamos de miedo a ser asesinado... ¡golpeado hasta sangrar o quedar inconsciente! El gordo vuelve a rezarle a Dios, esta vez con más necesidad:

Por favor Dios, si estás allí dame una última e irreprochable señal.

Y el gordo se despierta al día siguiente con una obesidad grado tres. 300 kilos aproximadamente. El gordo no se lo cree, ni la ropa que llevaba antes de dormir le queda, sólo hay retazos de tela estrangulando sus carnes y su grasa. Pero siguen sonando en su cabeza las palabras de ese gordo avasallador, se dice con ternura y tristeza: "¿Por qué es tan tóxico si él también está gordo? ¿No somos casi la misma persona?"

El gordo intenta levantarse de la cama, pero no puede, intenta respirar, pero no puede hacerlo con facilidad. Decide llamar a una ambulancia con el único dedo medianamente normal que tiene, y mientras pulsa los botones táctiles con el meñique se palpa el estómago con mucha ansiedad y desesperación. Su barriga entonces empieza a rugir, y antes de hablar con la ambulancia para que le auxilien la barriga comienza a hablar:

Tranquilo gordo. No pasa nada por estar gordo. Soy yo, lo mejor de ti. La grasa que te habla te reconforta, la grasa no se hunde nunca, siempre flota.

El gordo queda perplejo, pero decide escuchar a su propia barriga, a fin de cuentas antes del suicidio como solución pretende escuchar a su propia grasa: "con esto gordo quiero decir que no te hundirás, y pese a que pudiera parecer lo contrario sólo será una forma de encontrarle sentido a la vida y a tu condición crónica de gordo terminal. No estarás solo en el proceso, yo te acompañaré". El gordo escucha atentamente y luego pregunta: ¿Y qué hago con ese otro gordo que tanto daño me ha hecho con sus palabras? "No hace falta que hagas mucho, porque no es un auténtico gordo, sólo es un gordo mierdecillas que ni para darle por culo vale, es escoria, es escoria, es escoria; y deberías saberlo bien, porque, entre otras cosas, te estás dejando avasallar por un impresentable. Pero no te preocupes, yo, tu grasoso amigo, tengo una solución a tu problema".

El gordo abre bien los ojos y acaricia su barriga, luego sigue las instrucciones que su diabólica barriga le indica. Lo complicado del asunto era salir de casa, así que esperó a que se hiciera de noche y luego de madrugada para salir por la puerta.

Se arrastró por el pasillo hasta el salón, dejando un hilo de sudor amarillo. Luego con la ayuda de la funda del gran sofá dónde se sentaba a ver la televisión se hizo un taparrabos. Fue a la cocina y cogió un pela papas que guardó en el pliegue de su barriga. Ésta lo engulló como si fuera una boca sin labios. Y guardó allí el filo y la punta de metal. Siguió con las instrucciones de su barriga y salió descalzo a la calle, en busca del gordo hijo de puta.

De mejor humor al no estar solo en esta guerra, con su barriga gigante mórbida y llena de estrías, con la piel como un órgano gigante y extendido como el coño laxo de una actriz porno, camina muy lentamente por la calle secundaria. La barriga le dice: Ahora gordo, quiero que camines muy despacio para ahorrar energía y cuándo veas a ese cabrón con sus amigos no les digas nada, se sorprenderán al verte y allí es cuándo deberás buscar el conflicto, atento a eso. Y luego ofreces droga. Inmediatamente después, cuando se hayan confiado, coges el puñal y te dejas llevar pensando en lo más sagrado que tengas. Para que llores tú, tu madre, o tu padre; mejor que lloren los suyos.

El gordo obedece y camina y camina durante más de una hora, los pasos son muy dolorosos para él y sus articulaciones, pero de igual modo continúa. Llega al lugar dónde fue humillado y con una media sonrisa saluda a todos los presentes.

Atónitos y podridos en la droga miran al gordo con auténtico asco y pavor: si hasta parece más alto. La muchacha que lo defendió empieza a lloriquear histérica y piensa: "¿qué demonios te ha pasado, hermano, si tú antes no estabas así?" El gordaco con olor a sobaco mira a los ojos al gordito morbidito y con chulería y crueldad le dice:

Te has vuelto loco y encima estás peor todavía, no sé cómo coño lo has hecho; pero estás hecho todo un puto gordo. Sin autoestima, encima no llevas camiseta, te has vuelto completamente loco, ¿qué coño haces aquí?

–Hola, ¿qué tal?

–¿No entiendes?

¿Qué coño haces aquí?

Aquí no te queremos.

–Yo he venido a saludar, traigo porros para todos.

–Ah vale, eso se dice primero, ¿polen o hash?

–¡Polen del bueno!

–¿Y dónde lo tienes?

–En la cartuchera...

–Ah, gordaco, sácalo todo y luego me la chupas, ¿vale?

–¡Claro! –el gordo lleva su mano al pliegue entre sus carnes y palpa el afila papas, piensa que ahora es una cuestión de sangre fría, pide papelillo y un filtro, se lo dan, se lleva el papelillo a la oreja que todavía es normal, luego el filtro en la boca y sujeta el mango del pela papas. Después se aproxima al abusador que quería convertirlo en su puta personal y, entre sonrisas cómplices, le pregunta si tiene fuego –a ver la droga– dice el basura éste, con tono autoritario.

Entonces la barriga rugue y una voz infernal, nacida de sus entrañas empieza a gritar. Todos se asustan. Le cambia el gesto al gordito y hambriento de sangre se abalanza sobre el abusador que parece una rata encogida. Caen al suelo, sus amigos intentan pegarle patadas al muchacho, pero la grasa le protege. Su cabeza está clavada en el cuello del abusador y mientras el abusador drogado y tambaleándose por dentro intenta desesperadamente buscar los ojos del gordo para clavarle los pulgares éste empieza a apuñalar su estómago hasta dejarlo hecho un colador.

Se puede ver la grasa amarilla casi como el mordisco de un animal extraño. Las babas caen de la boca del gordo hinchado a fármacos e inspirado por Dios. Su expresión es de deleite puro mientras la adrenalina bombea salvajemente y el apuñalado empieza a sangrar. La barriga grita con su ronca voz: –¡Te lo dije!– Y el gordo sigue apuñalando hasta quedar exhausto.

Con las manos rechonchas empieza a jugar con la grasa y la sangre, llevándose, con mucho apetito, la grasa fresca a la boca. Su boca brilla sucia y podrida de tanto odio, alimentándose de otro gordo, como un epiléptico en una fiesta. Empieza a convulsionar, pero no se mueve de su posición. Se mantiene allí hasta que los brazos del gordo maricón empiezan a flaquear. Luego con la frente empieza a destrozarle la nariz y entonces éste llora y en un suplicio de desesperación jadea infeliz y miserable: –¿Por qué?

El gordo del infierno se ríe. La muchacha ya no está, salió corriendo. Los amigos están llamando a la policía. Una sonrisa fingida dibujada en la boca del abusador. "Puto gilipollas" piensa el gordo. La barriga exige su premio, así que sigue rebanando el estómago con el pela papas y engullendo esa grasa, luego se gira sobre sí mismo, rodando y quedando boca arriba, y con cansancio y satisfacción suspira aliviado.

Porque sabe que Dios o su propia grasa le han mandado una señal irreprochable. Y con convicción más que por otra cosa, con felicidad en los ojos y sangre, mugre y paz en la boca respira hondo; y se le purifica el corazón.

Mamá me hice caca

 ¿Me lo vas a limpiar?