Había confundido las pastillas que me recetó el psiquiatra. Por desgracia, según mi lógica, si sumabas antispicóticos con antidepresivos con seguías un match de subidón de adrenalina. Si lo mezclabas con no dormir, tenías un viaje. Por desgracia olvidé que también tenía que tomar los Dephnakines. Más tarde me encontré sin saberlo en una guerra psicológica y psicodélica. Y para cuándo me encontré solo porque mi padre había salido, sólo pude calibrar mi impulso espiritual y convertirme en un monstruo. Así que desarmé el ordenador por completo. Quité las piezas del router, cabeza, ojos, orejas dedos y finalmente le quité la sensibilidad… a mi pobre ordenador de mesa.
Para cuándo mi padre regresó de su viaje, yo estaba completamente rojo y salvaje, indómito y animal. Resultando en que casi, entre los dos, desarmamos por completo el escritorio. Yo divagaba si era mejor algo pequeño y ágil, productivo, como una polla pequeña que pudiera follarse a todas las guarritas de la Ciudad. O si, por el contrario, podía ser una polla grande, como un escritorio gigante y tarado, casi como un baboso perro canario. El ordenador terminó hecho trizas, y a mi padre casi le da un infarto al ver toda esa terrible imagen, a un hijo enfermo, sin saberse por qué. ¿Venían los problemas? Me la sudaba.
Me suda la polla, perra, te voy a dar por culo, mientras me masturbo como un animal herido. Subiendo por tu cuello, hasta arrebatarte las bragas con los dientes, y después, morderte el limbo de tu oreja, vamos a cantar. Dime ahora que soy un tipo raro. Pero si de raros te encuentras enamorada, más te vale cantar, sí, sí, sí, vamos, perrita canta conmigo, oh oh oh. Gravitación animal en el suelo. Vamos, que aunque he sido un dummy no soy más que un pequeño diosecillo, dónde radica mi poder, vamos a ganar el último duelo de miradas, vamos, siéntete libre, come on, dont be a pussy.
Más tarde me volví medio loco y medio tarado, intenté luchar contra mí mismo y el sentimiento y la adrenalina, y el subidón. Me volví cada vez más fuerte y para cuándo me enamoré por completo de Daphne sólo pude encontrar valor para mirarme a los ojos y pasar de ella. Al fin y al cabo, ella me había traicionado en mi peor momento.
Nota: El ordenador terminó bien, pero pasamos momentos de auténtica angustia.
Nota2: Ningún ordenador resultó herido mientras un pobre gordo bipolar destrozaba prácticamente un ordenador de altísima calidad, de alta gama, no como el ordenador de mierda de Z el águila.