29/05/26

Desde el paseo

Un muchacho echó una raba y después de limpiarse la boca salió a dar un paseo por el Litoral. En el camino se encontró con un fantasma. Dicho espectro le contó un secreto. Y cuándo se dió cuenta de la trampa decidió volver a vomitar terroríficamente. En el paseo no había nadie. No hacía ni frío ni calor. Entonces por qué no dejo de pensar en ese paseo. ¿Es que acaso me apetece también ese paseo? ¿Soy un águila que acaba de estrenar su nuevo plumaje? ¿Mi pico sacará ojos o alimentará nueva vida? Gracias.

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