Epílogo: Dada la situación actual de nuestro escritor novel Vorj, este manuscrito calcado de sus propios dígitos con muchas o pocas faltas de ortografía y también de caligrafía intentan explicar los últimos instantes de Vorj y la señorita Izazel.
Dado a que sólo soy un vehículo y sólo eso, dejo en manos de todos adivinar la cruda cuestión en las que nos encontramos con Vorj. Dado que recibí la obligación de hablar de otras personas como Zoon, nuestro más querido amigo; y también por supuesto de Larva, nuestro mejor amigo... sin hablar tampoco de Valcour: nuestro gran amigo... qué decir de una gota sangrienta de amor sifilítico Atavismo, todavía te recuerdan.
Gracias a todos,
S i f i l i s
M o n
A m o u r
En el ardo verano de septiembre en plena isla principal y archipiélago maldito, un adulto Vorj despierta entre los brazos de una mujer. Sus brazos largos y delicados secados al sol son púrpuras y sus venas negras. De su boca nacen maldiciones y entre lenguas perversas y salvajismo se muerden labios hasta exprimir el látigo en el propio mordisco... un pellizco tremendo, como si succionaran una uva hasta arrancarlo de su cordón umbilical.
De imprevisto me despierta una bocanada de muerte en mi propia existencia. Y aunque haya dormido tranquilo, una ola inmensa de océano mató todo impulso vital. En le océano le dije a Izazel que se sujetara de mi cuerpo que abajo había logrado ver un archipiélago minúsculo de corales fosforescentes. Entonces ella se sujetó de mi cuerpo y no sólo lo hizo así sino que lo hizo demasiado bien. Y dada la extraña circunstancia, me vi precipitado al fondo del mar. Ahogándome en una última bocanada tosca de aire profano. Con mi último trago de agua salada, que en mi estómago se volvió negro como un espectro deambulante, grité con vigorosidad, antes de que se encharcaran mis pulmones por el agua el mal... muriéndome en otra vida, logré gritar con mucho énfasis: "Joder beba, suéltame que nos estamos ahogando, deja de aguantar la respiración y cerrar los ojos como te dije, me he equivocado, por favor suéltame ya por el amor de Dios, Izazel; nos estamos ahogando".
-Pero qué pecado, pobrecito Vorj, te ahogaste por mí en otra vida...
-Beba por favor, joder, tuve que suicidarme ahogándome para poder rescatarte.
-Al menos estás vivo en esta vida, y no despertaste en otra regresión...
-Bueno, Beba, qué decirte fue inesperado para mí morir así. Te he dicho que siempre que duermo profundo muero de alguna forma.
-Cállate el hocico, yo sí que estoy muerta. No me ves. Soy una novia cadáver...
-Sí, maldita negra. Estás muerta. Pero yo tengo el corazón más muerto. Estás estúpida o qué te pasa. No ves que estoy podrido, muerto, aburrido, azaroso y lleno de odio.
-HABLE BIEN, GONORREA. -Izazel coge de la mandíbula a Vorj. Entonces en un microlapsus, Vorj reconsidera su vida y su existencia. Como dos lobos, un lobo muerde a otro lobo. Izazel levanta de la mandíbula a Vorj, Éste sólo puede acercarse a su rostro rabioso y mordiéndose la propia dentadura con fuerza arquea los labios y le muestra los dientes. Izazel lo acerca a su boca y le huele el aliento. Luego, Vorj, primitivo, cierra los ojos y se queda quieto. Iza le mira con detenimiento y mientras él suspira le lame los labios. Acto seguido Vorj le sigue el beso.
-Joder, Beba, siempre igual, no dejas de marcar territorio.
-Es que pisé la Universidad y varios reformatorios.
-Beba, yo qué sé,
-A ver príncipe, ¿qué no sabes?
-No sé nada acerca de este calor, me estoy derritiendo muy fuerte. Y no hay manera de sobrellevarlo. Siento que soy un hielo con tanga con la ropa, ¿sabes? Un hielo de carne grasa y hueso y a la vez envuelto en un hermoso tanga de pelo humano.
-Pirobo hijoeputa...
***
¡Llegó papá, muchacho, qué alegría, está bien, está vivo, sigue aquí, el calor no lo ha marchitado, el amor no lo ha vuelto cruel, el dolor no le ha cambiado la sonrisa; mis intentos de suicidio y negatividad no lo han consumido, todavía hay un poco de esperanza para él... qué alegría, muchacho, gracias por volver a casa! ¿Y tu mamá, Sergio; cómo está? No me hagas entrar en cólera, por favor, me conformo con que su músculo aún lata cuándo pronuncia mi nombre, vieja zorra, también te tengo buen recuerdo. No importa. No tengo mucho que decir sobre ti. Volvamos a lo importante. ¿Y papá, cómo estás? ¿Por qué tan triste? Dime, ¿qué he hecho mal? Papá... ¿Por qué no me respondes? Papá, ¿por qué estás orjo de ira? Papá, ¿hace mucho calor hoy, verdad?
-Papá, por favor, no me mires así, DIOS SANTO... ¿¿¿QUÉ HE HECHO???
-
-PAPÁ, NO ME ABANDONES POR FAVOR...
PAPÁ
PAPÁAA
PAPAAA...
-
***
-¿Estás llorando mi amor?
- No.
-¿Por qué tan triste?
-No es nada...
-Cuéntame...
-Es que hace mucho calor hoy, siento que me estoy derritiendo.
-¿Y cómo definirías el amor hacia la familia, Sergio?
- Por favor, Iza, no me preguntes algo que no quiero responder. No ves que en realidad, el único amor que conservo es el recuerdo de un buen padre. No ves que no tengo nada más en este mundo que a mi padre. Y sé con certeza que cuando él ya no me vuelva a hablar será porque todo mi karma habrá expirado y muerto ya en vida sólo me queda volver al mar. Y ojalá ver algún coral de colores dónde pueda morir por ti. Aunque sea levemente, querida muertita.
-Ya, te entiendo...
- [silencio]
-¿Podemos ir a la playa, Vorj, a jugar a la pelota?
- [Vorj rompe en llanto. No hace otra cosa que llorar y morder su dentadura con fuerza, casi al borde del pánico, suena en su cabeza una música siniestra. De golpe cambia su mirada. Inhala con fuerza y enciende un cigarrillo]
- ¿Vorj?
-Sí, beba, larguémonos a la playa,
mon
amour.