Dedicado a Abel, la única luz de SMA
Si fuera sincero me atrevería a decir que si estuviera en mi mejor momento sería una suerte de asesino o de maltratador muy refinado. La violencia es parte de mi estómago. Estoy enamorado de una chica trans que aún no he conocido. No una chica trans cualquiera. Alguien especial que le daría sentido a mi vida. O quizá esperando a una mujer con la que casarme y tener hijos. Estoy triste y roto de dolor, siento cómo la paranoia y la psicosis me atacan. Estoy triste y a nadie parece importarle, así que, ¿por qué iba yo a derramar lágrimas por nadie más que por mí? Estoy asfixiado y lamentablemente atascado en mi día a día. Soy un perverso, y espero seguir siéndolo, pero a quién voy a engañar, estoy oxidado en el arte de ser un villano. Voy a cancelar mi número de teléfono. Voy a borrar todas mis redes sociales. Y voy a desaparecer del mundo que me conoció. Voy a matar a mi yo de ahora por la promesa de uno diferente. Voy a ingresarme en la casa de los locos durante más de dos años y cuándo salga con suerte estaré más jodido que ahora pero con el impulso vital de hacer algo con mis días. No voy a extrañar a nadie. No voy a mendigar por cariño a nadie. Ni siquiera a mis demonios. Jesús Santo, quiero llorar, pero no se me quiebra la mandíbula. Puto infierno, quiero maldecir a Dios y que me fulmine de un ataque cardiaco. Quiero que los 15 años de post vacuna contra el covid me maten ya. Desearía volver a hablar con Larva. Sin duda, sería un buen regalo de despedida. Felicitarle por todo lo hermoso que ha conseguido en la vida. Compararlo con todo el desastre que soy ahora mismo, mis vicios y desviaciones... Me doy asco. Puto asco, enfermo mental. No siento cariño por nadie. Me leen antiguos demonios, nadie más. A nadie le importa un carajo cómo me siento. A nadie le va a importar nunca cómo me siento, y por eso mismo, ni siquiera a mí mismo debería importarme. Tengo el nervio roto. La boca seca, la lengua áspera, los ojos rojos y con un tic en el párpado izquierdo que no me deja ver la sombra del abismo. Estoy decepcionado por muchas cosas, me gustaría que todo fuera diferente, pero creo que ya es hora de desaparecer de este mundo y estar ingresado en un centro psiquiátrico. Con suerte logro cumplir algún objetivo. ¿Sabéis que una vez amé con intensidad? Lo recuerdo con tanta vulnerabilidad y fragilidad que desearía morir ahora mismo sólo para volver a vivir aquello. Tus labios me queman todavía. No existe ningún lugar en el que quisiera estar que no fuera en tus brazos. Deseo tanto llorar. No estarás nunca más para mí, y yo seré la nada junto a tu vómito anaranjado en la última fiesta. Tus ojos eran cómo lo sublime, tus labios eran lo más jugoso que probé. Te echaré tanto de menos. Cuándo muera sonreiré pero en el fondo estaré llorando. ¿Por qué nos alejamos tanto? ¿Por qué me siento tan mal sin ti? No temo decir que te odio. Con toda mi alma te odio. Porque de lo contrario no podría permanecer ni un segundo más en pie. Tus dedos me recorren la garganta y con firmeza me sujetas del cuello y me susurras que quieres verme rojo y ardiendo. Me relamo. Tus labios en los míos. Tus ojos penetrándome el cerebro. Tu voz fina y dulce. Ojalá haberme arruinado la vida y hubiéramos tenido un bebé. Sería un buen padre. Un padre sufrido, pero feliz. No lo creo, ningún bebé solucionó ningún problema en el mundo entero. Mi madre se enfadó mucho cuándo la denuncié por malos tratos en la guardia civil. Yo creo que fue más una cuestión de egos, que de daño real. Ni siquiera daño colateral. Pero era cierto, esa madre, esa perra, era mala mala mala. Cuándo mi padre fallezca espero mantenerme igual de hijo de puta, sin derramar ninguna lágrima. Pero probablemente me intente suicidar. Espero que eso no ocurra. Su muerte tiene que ser posterior a la mía. Lo suplico. No tengo amigos, no tengo familia, no tengo descendencia. Desearía ser un imbécil, no estar suerte de vampiro hambriento. Me odio, me odio, me odio. Te echo de menos. Nunca imaginarás lo que significaste para mí. Me encantaría volver a verte. Ya no soy nadie, pero en algún momento juntos lo fuimos todo. Paseando por Madrid. Larva, ¿me mandarás algún mensaje cuándo este ingresado en la Unidad de Larga Estancia? Me haría muy feliz. No sabes todo lo que he pasado, amigo. Me encantaría contarte tantas cosas. Nunca pienso en ti. Pero cuándo lo hago me quiero matar. Tienes ese efecto tan grotesco en mí. Si te traté mal al final de nuestra amistad fue por pura obesa e infame envidia. Espero que estés bien. Mi alma hiede a pollo troceado muerto y podrido. Mi vida huele a animal atropellado y en avanzado estado de putrefacción. Antes de irme me gustaría volver a ver a mi madre. Joder. Ojalá poder pasear juntos de nuevo, pero lo dudo, lo crucifico y lo abandono. He perdido a tantas personas a lo largo de mi vida que sólo quiero estar solo. El mundo se derrumba y yo estoy aquí sonriendo mientras pienso ¿qué método de suicidio usaré finalmente? Siempre pensé que me ahorcaría. Poco agresivo, rápido y letal. Estoy ansioso por desaparecer. ¿Será esta mi última entrada? ¿Debería dejar libre todo lo que acumulé durante años? Por favor, estoy cansado, quiero desaparecer. No quiero estar aquí. Papá, sólo seré un recuerdo del tiempo que pasamos juntos. Una mueca sin dientes. Una sonrisa fingida. El tiempo se dilata cada vez más, y me doy cuenta de lo perdido que estoy. Todo me causa arcadas. No hay paz para los malditos. Sólo quiero llorar. Y llorar. Me he faltado el respeto a mí mismo de tantas maneras que no soy digno de llamarme por mi nombre. Que mi futura novia trans me perdone. Que, entre risas, mi descendencia muerta me perdone. Que mis nietos, mis hijos, y a su vez sus hijos me perdonen. Pero desearía tanto estar simplemente muerto. A nadie le importará mi vida. No tengo aires de grandeza, no tengo nada, sólo pobreza mental, espiritual y de alma. Cuándo caen las hojas me veo en bordillo de una calle abriendo la boca y todo el peso de mis decisiones aplastándome la cabeza y reventándome la mandíbula y rompiendo todos mis dientes. Me lavo la cara, escupo en el lavamanos y contemplo la ausencia de sentimientos en mis ojos. Soy un sociópata muy mal entrenado. Carne y fragilidad, tristeza y decepción. Voy a desaparecer, me quito de en medio. Goshteo al mundo entero y cuándo salga de mi encierro, con suerte podré encontrar el amor de nuevo.
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